viernes, 3 de abril de 2020

Grandes Pandemias de la Humanidad. La llegada de la "Parca", la Peste bubónica (1346-8)


La Parca se refiere a la Muerte. El término viene de la mitología griega, aunque ha sido adaptado por otras culturas primitivas. La Parca en realidad lo compone tres deidades que rigen el destino (Fatum) de los hombres desde su nacimiento hasta su muerte. En la mitología romana se personificaba en tres deidades (Nona, Décima, y Morta) representadas en figuras de ancianas que tejen metafóricamente "el hilo de la Vida de cada mortal".

Acompañantes de la humanidad han sido siempre las plagas de las enfermedades epidemiológicas con enormes consecuencias de mortandad en su propagación, como por ejemplo este nuevo virus el SARS-Cov-2 (Las siglas iniciales hacen referencia al Síndrome respiratorio agudo grave), causante de la enfermedad desgraciadamente en estos momentos que vivimos muy popular llamada Coronavirus o COVID-19, detectado por primera vez en la ciudad china de Wuhan hacia diciembre del 2019. La enfermedad con efectos muy similares al de la gripe común, en su estadio grave produce una inflamación severa pulmonar y se hace indispensable el uso de respiradores de ventilación mecánica. Por cierto, añadir que los primeros ventiladores, que eran unos grandes aparatos y que por ello se los llama Pulmones de Acero, fueron usados desde 1953 en Dinamarca ante el avance de la pandemia de Polio, que llega a producir una parálisis irreversible de los músculos respiratorios, y que ataca con graves consecuencias a los niños, se cebó especialmente en EEUU, Canadá, y Argentina. Por ese mismo año el estadounidense Jonas Edward Salk (n.1914-m.1995), crea la primera vacuna contra la poliomielitis, que fue empleada masivamente una vez completado los estudios, hacia 1955.

En el pasado una de las más recurrentes fue los azotes de la Viruela siendo transmitida principalmente por piojos y pulgas y que finalmente logró erradicarse hacia 1980. Además de infectar Europa se propagó por el llamado Nuevo Mundo durante la conquista de América contagiando a millares de indígenas. En ocasiones fue adrede recurriéndose sórdidamente como arma biológica, aunque no está demostrado que lo hicieron los españoles, existen documentación de que si recurrieron a ello potencias como los ingleses, y holandeses, regalando a los indígenas utensilios y numerosas prendas textiles infectadas. Hacia el siglo XVIII se hiso especialmente virulenta extendiéndose matando o desfigurando a millones de personas, contribuyendo en gran medida a que en este siglo la tasa de población creció de manera desmesurada haciendo más fácil la propagación de la enfermedad. Fue una gran plaga hasta que el inglés Edward Jenner probó con éxito la primera vacuna hacia 1796 en un niño. De hecho la palabra vacuna lleva ese término por como Jenner ejerciendo de médico rural consiguió el remedio contra el mal, ya que se percató que las mujeres que ordeñaban vacas y con vacas enfermas de la enfermedad, después de un sarpullido con otras manifestaciones de carácter leve quedaban inmunizadas, y decidió pues utilizar la sangre de las pústulas de una mujer enferma con la viruela bovina y se lo inyectó a un niño de ocho años. Meses más tarde, inoculó al mismo niño, esta vez con la temible viruela humana, y comprobó que el niño había quedado inmunizado.
Hay que decir que España fue pionera en la utilización de la vacuna descubierta por Mr. Jenner, usando su método sólo 5 años después en 1803 en una expedición comandada bajo la regencia de Carlos IV para tratar de erradicar la altísima pandemia que se cebaba en el Nuevo Mundo, y a cuyo cargo estuvo el doctor alicantino Francisco Xavier Balmis. La misión partió de la Coruña con 22 niños huérfanos de edades entre los 3 y 9 años llevando en sus cuerpos inoculada la vacuna para difundirla en un viaje que duró 3 años, hasta 1806. Recabando primero en Canarias como primera escala del largo viaje, concretamente en Sta. Cruz de Tenerife e inoculando a muchos de los habitantes contra el mal continuando luego viaje por las Antillas, México, y a lo largo de Sudamérica. El término de vacuna como vocablo fue acuñado definitivamente un siglo después en 1881 en su honor por Louis Pasteur. Aunque hay que decir que en realidad los sueros más utilizados para la creación de vacunas, provenía de caballos o cabras.


También en el pasado concurrieron grandes pandemias de Cólera con grandes registros en los años 1800 a 1966 causando gran cantidad de muertes en medio mundo. Otras recurrentes fue las apariciones de Tifus, mal habitual durante las Cruzadas. En España se desencadenó una gran epidemia hacia 1489, sobre todo en Granada, y durante la batalla se perdieron más efectivos por transmisión del virus que por el campo de batalla. También esta plaga diezmó a ejércitos como los de Napoleón.

Una de las epidemias raras tremendamente contagiosa y que ocasionó millares de muertos fue el llamado Sudor inglés, Sudor anglicus, o pestis sudorosa, que según se documenta en principio solo afectó, y siempre mayoritariamente, a Inglaterra durante el siglo XV y XVI sucediéndose en los sucesivos años de carácter cíclico. El mal causaba fiebre con dolor severo de cabeza, náuseas y vómitos, y sobre todo sudor intenso provocando mucha sed. Tal era la gravedad en los contagiados que no duraban más allá de 48 horas. No se registró que la contrajeran ni los bebés ni los niños, padeciéndola generalmente varones adultos. Se cree que su origen como agente transmisor fueron las ratas, y se constata que millares de ingleses perecieron al contraer este mal en los últimos estadios de La Guerra de las Dos Rosas hacia el año 1485, pero otra hipótesis sugiere que su origen fue traído por mercenarios franceses procedentes de Rhodes contrayendo el mal hacia 1480 de las batallas contra el Imperio otomano, estando los turcos inmunizados y acabando los franceses igual. Fue tal la expansión de la enfermedad que en 1501 alcanza al flamante heredero de la Corona el príncipe Arturo Tudor muriendo poco después ascendiendo por ello al trono su hermano Enrique VIII. Los brotes de la epidemia desaparecían misteriosamente volviendo a aparecer en oleadas durante los años 1485-6, 1502, 1507, 1517, 1528-9, 1551-2, y por última vez hacia 1578 no registrándose más casos.

Destacar las grandes epidemias de las variantes de la gripe, en especial, la histórica temible Gripe Española de 1918 y que duraría aproximadamente hasta el 1920, con una gran tasa de mortandad. Se calcula que mataría entre 20 y 40 millones de personas. Aunque el primer caso oficial se desencadenó en EEUU (Kansas), fue llamada gripe española porque recibió una mayor atención de la prensa en España que en el resto de Europa, debido a que España por su posición neutral no estaba involucrada en la guerra y por tanto no censuró la información sobre la enfermedad. Tras registrarse los primeros casos en Europa, puede que desde Francia la gripe pasó rápidamente a España. El conflicto bélico de la Gran Guerra alimentó la propagación junto con la llegada de la modernización de los medios de transportes. Las últimas investigaciones al respecto apuntan a que la enfermedad pudo tener su origen en Asia, en alguna zona de China.

Otro virus de importancia y peligrosísimo por su alta mortandad es el Ébola, enfermedad que se detectó en territorio subsahariano hacia el año 1976. Aunque gracias a que su modo de contagio es más dificultoso pues se trasmite con contacto más directo con sangre, fluidos corporales o vísceras de animales o personas infectadas, se ha podido por ello contener más fácilmente los brotes epidemiológicos. Además de la eficaz contribución del amplio abanico de modernos antibióticos.
Relativo a la Peste hay constancias de ella ocasionando grandes mortandades con fuertes brotes epidemiológicos en la antigua Roma azotando al Imperio intermitentemente normalmente en épocas de verano desde los siglos 100 al 200. Pero hay que enfatizar que desde tiempos inmemoriales se cataloga de “Peste” referido a una epidemia de gran mortandad de la cual se desconoce sus causas y origen infeccioso pudiendo ser cualquier enfermedad infecciosa. Aunque es más que probable que el mismísimo emperador Marco Aurelio (121-180), muriera a causa de contraer esta enfermedad y no de la viruela como se achacó su muerte, conclusión que han llegado recientemente lo investigadores en nuevos estudios. En ese momento -año 180-, el emperador se hallaba combatiendo contra las tribus bárbaras germánicas en las fronteras del Danubio (Viena), y la enfermedad acabó con una buena parte de los hombres de su ejército. También causó una gran mortandad la que asoló al continente entre los siglos VI-VII -hacia los años 500 d. C.- comenzando el foco entre Egipto y Palestina, bajo el mandato del emperador Justiniano del Imperio bizantino y desde allí viajando por toda Europa. Incluso se sospecha que pudo haber utilizado este mal como arma biológica las riadas de los mongoles tártaros en sus asaltos a ciudades arrojando cadáveres infectados para provocar la epidemia y su posterior conquista. Como se recoge históricamente hacia 1346, en el que estos lanzaron cadáveres infectados sobre las murallas de la ciudad de Kaffa (actual Feodosiya, Ucrania), que se encontraba sitiada causando la casi desaparición de sus habitantes.
En cierto modo guarda relación con la peste, el acontecimiento histórico la llamada Pequeña Edad de Hielo que según los últimos estudios científicos, confirman se produjo entre los siglos VI y VII con un descenso sostenido de la temperatura en el planeta de hasta 4ºC de media, y que produjo importantes carencia de alimentos puesto que afectó a la agricultura y el pastoreo. Se cree que fue causada por sucesiones de grandes erupciones volcánicas que llevó a que las cenizas bloquearan, la llegada de la luz solar. Los efectos de las hambrunas con la consiguiente mortandad ayudaron a que la peste se extendiera con mayor virulencia. También se recoge que hacia el siglo XV se produjo otra pequeña edad de hielo de bajas temperaturas, guardando relación en el descenso demográfico a nivel mundial de la población.

Pero el inicio de la gran mortandad que recoge la historia de la Peste Negra (1346-7), fue la llegada del brote más mortal que se conoce importado desde Oriente, posiblemente desde zonas de China, entre los años 1300-20 aproximadamente.


La Peste llega oficialmente a Europa a través de la ruta de la seda de las relaciones comerciales con Asia Central traída por los barcos genoveses y venecianos provenientes del Mar Negro. La responsable son las pulgas de la plaga extendida de una variedad de ratas negras que estaban muy presentes en convivencia con los humanos, viajando éstas infectadas a bordo de los barcos mercantes. Finalmente arriando en puertos de Italia se propaga el mal infectando rápidamente al resto de Europa (1348).
El mal llamado en principio La Gran Mortandad arrasó pueblos enteros y diezmó principalmente a la gente pobre, pero sin distinción alcanzó también a la nobleza. La peste importada era de carácter bubónica, transmitida únicamente por las picaduras de las pulgas de las ratas. Pero más tarde mutaría y se convertiría a la cepa más peligrosa; la neumónica, cual se propagaba a través del aire en contacto cercano con un enfermo. Acabando por convivir las dos cepas el contagio se hiso masivo e incontrolado sobre todo porque los científicos y médicos de la época desconocían el medio de transmisión. El Papa Clemente VI muy preocupado por las terribles noticias que le llegaban, tuvo que intervenir entre las hipótesis más descabelladas. Sobre todo a la que culpaba a los judíos de ser los responsables envenenando a los pozos, y tuvo que sacar unas bulas para tratar de evitar la persecución hacia estos que se avecinaba, pero con poco resultado. La sinrazón mató a millares de judíos culpándolos. Lo cierto es que a los judíos siempre se les atribuían ser los culpables de todos los males. Estas creencias populares continuaron en el futuro en siglos venideros.
Llegaron a la conclusión -cuajando más esta hipótesis-, que se debía a factores de cambios medio-ambientales del mundo que daba origen a una “pestilencia” en el aire que mataba al cuerpo. Y por ello por esta peste ambiental se la definió con el nombre de la Peste. Contribuyó a esta creencia de tipo medioambiental a las grandes sequías y hambrunas por el exceso de población del último siglo de la Edad Media y principios del Renacimiento. Se llegó a abandonar los campos por miedo al contagio y se cometieron horribles actos llegando a tapiar en sus casas a familias enteras ante la menor sospecha. También se le llamó Muerte Negra por las costras y bulbos negros con emanaciones de sangre oscura de ellas. Estos bulbos eran unos nódulos muy dolorosos y se localizaban en las ingles, el cuello y las axilas.
En España la peste desembarcó con la llegada de la dinastía monárquica de los Trastámara, hacia 1348 desde las zonas de los puertos principales, y se cebó avanzando por todo el territorio. Sobre todo en Cataluña en especial en el litoral de Barcelona y Tarragona. Desde allí pasaría a Lérida, Huesca, Zaragoza, invadiendo territorios de Castilla, León, y Portugal. Además de su entrada por el sur Algeciras y Gibraltar, en definitiva a todos los rincones del territorio. Ello trajo consecuencias demográficas importantes desde 1352-1385 quedando la sociedad bastante dañada. También trajo consigo especialmente en Barcelona la persecución atroz hacia los judíos.
La Peste Negra mató aproximadamente a 1/3 de la población de Europa. Italia fue el país más afectado. Se extendió como fuego por toda Europa hasta llegar pasando desde Inglaterra, Irlanda y Escocia, a la misma Groenlandia. Alcanzó su punto más álgido entre 1346 y 1361. Y se calcula que fallecieran unas 20 millones de personas de las aproximadamente 60 millones que había en Europa. También llegó hasta remotas zonas de Escandinavia y se especula que la plaga fuera la culpable de acabar con los temidos vikingos. Estos a su vez pudieron haberla esparcido por tierras del Canadá ya que por indicios históricos apuntan que tuvieron expediciones hacia América.
Como anécdota curiosamente el papa Clemente VI pudo haberse librado de caer enfermo porque pasó el verano en termas, y el calor mataba a las pulgas y las repelía aunque fue totalmente inconsciente de esto.
A tal punto tuvo tanta importancia la letal enfermedad que el surgimiento y origen de la Semana Santa deriva de estos periodos oscuros de mortandad de la Edad Media. Considerado el mal principalmente como castigo divino, surgen las primeras Cofradías (Hermandades) a finales del siglo XIII con una finalidad de cumplir penitencia, para honrar a Dios y pedir su perdón. Los primeros desfiles fueron de los llamados flagelantes; cuales a espalda desnuda se daban constantes latigazos para según sus creencias conseguir expiar sus pecados.
La pandemia volvió a aparecer aunque algo menos terrible hacia el año 1362, y azotó duramente a Cataluña sobre todo se cernió sobre Barcelona. La parca aparecería de un modo cíclico reactivándose cada 10 años, aunque los siguientes focos fueron cada vez menos virulentos y expansivos.
Los médicos apenas se atrevían a tratar con algún afectado por el mal, y lo solían hacer a distancia ante el gran índice de mortandad de todos aquellos que entraban en contacto con los enfermos, y por estas sospechas de infección por aire contaminado, empezaron a usar unos trajes protectores que tuvieron mucho éxito. Fue en Venecia, durante la epidemia entre los años 1575 y 1577, que se comenzó a utilizar una vestimenta especial para los médicos que atendían a los pacientes comenzaron a usar guantes de cuero, gafas, sombrero de ala ancha y un enorme abrigo de cuero encerado que llegaba hasta los tobillos. Y además de la vara utilizada para apartar a aquellos que se acercaban demasiado. Como complemento utilizaban la conocida máscara con forma de pico de ave, y rellenaban la zona del pico con plantas aromáticas para mitigar los fétidos olores. Además de que el pico ayudaba a impedir que se acercara demasiado a inhalar el aliento del infectado. Parece que además existía la creencia que la enfermedad pudiera ser transmitida por los pájaros (aunque no sabían que estos son inmunes a esta bacteria). Lo cierto es que estos trajes no los protegían del todo, pero hubo menos infectados. Los tratamientos se basaban principalmente en el sangrado de los bulbos.


Médicos venecianos, la máscara y vara fue una medida de protección para no contraer el mal.

Relacionado con Venecia circulan chismes sobre una de sus islas cercanas denominada Proveglia, o también llamada Isla de la Muerte, y en donde leyendas urbanas comentan que está prohibida su entrada. Así como también afirma que el lugar fue reconvertido durante el siglo XIV en una especie de Hospital, y a donde se acabó por exiliar a todo infectado o sospechoso de estarlo. Los moribundos se mezclaban con los cuerpos sin vida que eran arrojados sin piedad por los guardias venecianos, a enormes fosas comunes por millares que posteriormente purificaban quemándolos. Durante todas las grandes plagas posteriores se continuó llevando a cabo esta acción, por lo que el territorio queda sembrado de esqueletos y polvo de muertos. Se dice que hacia 1922 se construyó un complejo psiquiátrico en donde se cometieron mucho tipo de torturas y aberraciones producto de la época para tratar las enfermedades mentales graves, y muchos tanto pacientes como personal, fueron testigos de fenómenos paranormales asociados a la trayectoria histórica y macabra de la isla. En la actualidad es considerada por los pseudocientíficos de gran interés como un lugar plagado de sucesos paranormales.


Aunque parece que todo ha sido un bulo o más bien una confusión de isla, ya que la isla que refleja la historia a la que se atribuye que sirvió para llevar en oleadas a los enfermos fue otra isla cercana a aquella llamada Lazzaretto Nuovo, cual fue convertida en Isla-Hospital junto a su homónima isla Lazzaretto Vecchio. Estas islas tenían un uso de contención frente a las epidemias a donde se llevaban los pacientes para evitar y frenar la propagación.
Conviene especificar que el término Lazareto son islas o lugares desahitados que servían de hospital-prisión, a donde se llevaban a todos aquellos sospechosos provenientes principalmente del mar de tener algún tipo de mal infeccioso que pudiera originar epidemias, y donde se mantenían en cuarentena. En el mediterráneo existieron muchas islas con función de lazaretos, por ejemplo en España la más conocida fue la isla de Menorca construida en el puerto de Mahón funcionando durante un siglo desde 1817-1917, en principio fue una prisión construida hacia 1793 durante el reinado de Carlos III.
Las epidemias sucesivas fueron cada vez menos agresivas y más aisladas hasta que finalmente hacia 1863 se descubrió al bacilo responsable de este mal. Y se preparó la primera vacuna. Hacia 1894, Alexandre Yersin, médico suizo de nacionalidad francés, que estudiaba la peste bubónica en Hong Kong, describió por vez primera a la bacteria que la causa y que se llama Yersinia Pestis en su honor, y se creó la 1ª vacuna pero poco efectiva y sólo en casos de cepas bubónicas.
Esta plaga parece ya superada aunque no se ha erradicado todavía en la actualidad y aún se puede encontrar casos aislados sobre todo en África, pero también se han dado casos en Asia y Sudamérica. Aunque se limita mucho el contagio con pocas víctimas. Contribuye además en gran medida la casi extinción de la enfermedad por la inestimable aparición de los antibióticos y las condiciones higiénicas, pero todavía aún con tratamientos médicos, los pronósticos en personas infectadas son de una tasa de mortandad del 50%.

jueves, 2 de abril de 2020

En 1938 el famoso actor y director de cine Orson Welles relató radiofónicamente causando gran alarma social, una adaptación de la novela La Guerra de los Mundos, obra del autor Herbert George Wells creada en 1898. La obra en cuestión relata como los gérmenes, esos minúsculos organismos (los científicos aún debaten si los virus son seres vivos o no), son capaces de acabar con los invasores provenientes del espacio que tenían en jaque a la Humanidad. Tal fue el éxito, que años más tarde la obra se llevó al cine cosechando enorme éxito en 1953.


Los microbios siempre han convivido con la Humanidad, pero se puede decir que su proliferación se sucede en los tiempos ancestrales con la llegada de la era Neolítica, cuando el humano pasa de ser recolector, a convivir y aprovechar los recursos del ganado y servirse de todo tipo de animales domésticos. Se origina un punto de inflexión cuando la convivencia común hace posible a los gérmenes (virus y bacterias), pasar de los animales al ser humano. El salto de mutación origina enfermedades nuevas, desconocidas, sobre todo si provienen de especies mamíferas muy similares en el ADN a nosotros, contagiadas a su vez de otras especies inferiores como roedores, murciélagos, etc., que han originado desde tiempos inmemorables las más espantosas pandemias. 
En la expansión de las pandemias juega mucho a favor la globalización, las grandes pistas comerciales desde los tiempos remotos de la existencia de los Imperios y la aparición de la famosa ruta de la Seda que comenzara a conectar las diferentes grandes civilizaciones mundiales.

La llamada Plaga de Justiniano (541-3), una pandemia pestilente que asoló el Imperio Romano de Oriente cebándose principalmente en su capital Constantinopla.

Estos seres son capaces de aniquilar ejércitos y cambiar el transcurso de la historia, o acabar con grandes grupos étnicos de humanos como ocurrió en el llamado Nuevo Mundo con la llegada de Cristóbal Colón desde 1492, cuando los españoles llegaron en oleadas a colonizarlo. Los estragos que hicieron en la sociedad india fue muchísima mayor que los combates violentos, un asesino invisible en forma por ejemplo de viruela, paperas, o un simple catarro, que al no contar los nativos con las defensas naturales inmunológicas, fueron  cayendo como moscas sin necesidad de pegar un sólo tiro. La viruela llegada a México hacia 1520 llevada inconscientemente por un esclavo proveniente de Cuba, diezmó a la sociedad azteca incluyendo a su emperador Cuitláhuac. Los bichitos contribuyeron sin ninguna duda a equilibrar la balanza a favor de Cortés y Pizarro, en sus diferentes batallas para acabar con los grandes imperios incas y aztecas, cuyos ejércitos los superaban por número de millares a los de los conquistadores.


La población precolombina carecía de la inmunidad que tenían los euroasiáticos adquirida de sus grandes mamíferos, desconocido por estas tribus hasta su introducción masiva. No conocían los grandes animales domésticos como el cerdo, el ganado vacuno, el caballo, etc. Incluso sus perros eran especies de animales pequeñas semejantes a los coyotes. Por lo tanto estaban sentenciados al entrar en contacto con alguien que enfermara y que a los colonos llegados no los afectaban por su inmunización prolongada íntima con sus propios animales domésticos.


Los virus tienen una alta capacidad para replicarse, más aún cuando son del tipo del actual que nos afecta, el SARS, y que no se componen de ADN cuya mutación es más lenta, sino de código genético ARN con capacidad mayor de replicación y de mutaciones aceleradas.
Saltos virulentos que nos han afectado a lo largo de la historia no son muy antiguas: En el año 1600 a. C. se cree que aparece la viruela, en el 200 a. C. la lepra, el polio en 1840, el  sida en 1959, y el ébola hacia 1976.
Las epidemias por nuevos patógenos es normal que se inicien en grandes masas de civilización como la China (es el planeta más poblado del mundo), y que guarden estrecha relación con animales tanto domésticos como salvajes. El salto entre especies y que intervenga otras especies de manera indirecta, es bastante común. Un peligro siempre latente que por desgracia tenemos que convivir.

miércoles, 1 de abril de 2020

Orígenes de la cultura aborigen canaria



Las tribus bereberes en Tenerife se los conocieron como los “guanches”. En Fuerteventura y Lanzarote como los “majos”. En La Palma como los “ahuaritas (Benahoaritas)”. En la Gomera “gomeros (Gomeritas)”. En la isla del Hierro como los “bimbaches”, y en Gran Canaria fueron denominados “canaríis’.
Aunque se da por válido el término de guanche para designar a cualquier aborigen de las islas canarias.
Los aborígenes de Canarias fueron el único pueblo nativo que habitó en los archipiélagos de la Macaronesia, puesto que no hay pruebas de presencia nativa en los restantes 4 archipiélagos (Azores, Madeira, Cabo Verde, e Islas Salvajes), anterior a la llegada de los europeos.
Pero, ¿Cuál es el origen de los aborígenes? Las teorías que más se han impuesto es que fueron un grupo de tribus principalmente bereberes de cultura amazigh que emigraron por motivos que se nos escapan –quizás empujados por los fenicios y romanos-, a través del mar desde el norte de África en pequeñas barcazas, portando a la vez ganado variado como ovejas cabras y cerdos.
Existe cierto consenso entre los investigadores que llegaron en dos grandes flujos migratorios. El primero se estima aproximadamente unos 2.500 años (siglo V-VI a. C.), y la siguiente en torno al siglo I cuando se expansionó el Imperio Romano al Norte de África. La palabra bereber es de procedencia latina que significa “bárbaro, salvaje sin civilizar”, y es como los llegó a denominar el pujante Imperio Romano a la llegada al territorio -ellos se llamaban así mismo “Amazigh” (hombres libres)-,por lo que se teoriza que los romanos los expulsaron deportándolos en barcos a las Islas Canarias.


De cada oleada migratoria se cree que se trajeron diferentes elementos culturales como por ejemplo la escritura. De la primera oleada procede la escritura líbico-bereber hallada en multitud de yacimientos rupestres, y en la segunda se extendió la escritura latino-canaria, en donde predominan los grabados de tipo geométricos, con influencias de la escritura latina romana.
Crónicas antiguas como el manuscrito de Giovanni Boccacio -escritor polifacético de su tiempo-, recoge una expedición hacia el año 1341 de la captura de unos canarios de Gran Canaria destacando su honorabilidad y valor, además de destacar su belleza física aludiendo a que eran fuertes, rubios de pelo largo pero limpio, sin barba, de ojos claros, e iban casi desnudos. Debido a las descripciones físicas algunos historiadores los relaciona con las mismas que poseen las tribus del Rif africano. Aunque otros escritos los define con características físicas muy diferentes, por lo que se especula que las islas estaban pobladas por diferentes tipos de tribus.
El término Macaronesia proviene del griego que significa “Islas Afortunadas”; nombre que se debe al geógrafo Claudio Ptolomeo, otorgado entre el 100-165 d. C. Aunque parece que la utilización de este término es de épocas más remotas siendo empleado por otros historiadores como el romano Tito Livio (59 a. C.- 17 d. C.), denominando a las islas alejadas de Gibraltar y relativamente próximas al norte africano en los mapas cartográficos, quizás ello se deba a la leyenda del filósofo Platón (427 a. C.- 347 a. C.), sobre la existencia de un continente atlántico más allá de Gibraltar llamado la Atlántida cual acabó sumergiéndose, y que los indistintos archipiélagos (Cabo Verde, Madeira, Islas Salvajes, Azores, y Canarias), son los únicos restos que han perdurado. En este término existen detractores que creen que se ha llevado a una mala traducción latina del griego original, y que en vez de Fortunatae Insulae, el término original empleado fue Fortunatorum insulae, traducido por “Islas de los felices (o dichosos) dioses”. El término se relaciona con la mitología griega como el lugar donde las almas puras y virtuosas gozaban del reposo eterno tras la llegada de la muerte: los Campos Elíseos, algo así como el Paraíso, por ello a las Islas Afortunadas se las conoce también con el nombre de Islas de los Bienaventurados.
Hubo otro sabio y militar de origen romano, Plinio el Viejo (n. 23 – m.79), que dejó constancia relatando la existencia de una obra escrita hacia el año 6, por el propio rey de Mauritania Juba II (n.52 a. C. – m. 23 d. C.), sobre una expedición llevada a cabo al archipiélago canario en donde describe además del clima, fauna y flora, algunas de las costumbres de los isleños. Los territorios actuales de Argelia y Marruecos fueron una provincia más del poderoso Imperio Romano de entonces, y Juba II fue el monarca títere criado en Roma que las gobernaba. Estuvo casado con Cleopatra Selena, hija de la famosa egipcia Cleopatra VII y del cónsul Marco Antonio. El destino de los restos mortales tanto de Cleopatra como su amado Marco Antonio es un gran enigma en nuestros días, como lo es la de otro personaje histórico como fue Alejandro Magno, al que se supone que su tumba también se debe hallar en la mítica Alejandría, capital cuna de la cultura en la antigüedad. 


Plinio el Viejo relata que Juba II llegó a Canarias bautizando como Pluvalia a Lanzarote, Capraria a Fuerteventura, Gran Canaria como Canaria, Nivaria a Tenerife, La Palma por el nombre de Ombrios, Lunoia Maior a la isla de La Gomera, y Lunonia Minor, a la isla del Hierro.

Existen unas leyendas sobre que descendientes familiares y de la Corte de la reina Selena fueron desterrados a varias de las islas canarias donde fueron los responsables de enseñar a los aborígenes sus prácticas funerarias. Así como se cree que Selene y su marido el rey Juba llegaron a convertirse en la clase dominante de ambas islas, todo ello se basa en que el estilo de momificación de las momias guanches se aproxima a la cultura egipcia, aunque el proceso de momificación difiere al uso general utilizado por los egipcios.
Se especula que en las islas Canarias prehispánicas convivieran durante varios siglos bereberes y descendientes de los egipcios de Alejandría, procedentes del último reinado del Antiguo Egipto, Cleopatra, llegando de forma circunstancial o deportados por los romanos por orden del emperador Calígula (n.12 – m.41), ante el temor del apoyo al rey Ptolomeo de Mauritania, hijo de Selene (única hija del difunto cónsul Marco Antonio), y Juba II, y que pudieran llevar a cabo una revuelta. Finalmente el rey Ptolomeo de Mauritania fue muerto por orden del controvertido césar Calígula tras visitar Roma hacia el año 40.
Que en época del Imperio Romano se conociera la existencia de Canarias no es una novedad, ya el geógrafo Pomponio Mela que falleció en torno al año 45 y fue contemporáneo de los emperadores Calígula y posteriormente Claudio, las situó en su famoso mapamundi, con recopilación de descripciones de islas como las de Cabo Verde y Canarias, en donde relata además el periplo del viaje de una flota del cartaginés Hannón, entre los años 470 a. C. Se cree que el propio general hispano Quinto Sertorio (122/3 a. C. -72 a. C.), conocía la existencia de las islas Canarias (donde ya había estado), según relatos del historiador-filósofo Plutarco, que le comentó su interés por llegar a ellas como lugar de retiro, sitiado como estaba por la guerra Civil que sabía que pronto llegaría su fin.

Los nativos canarios de la distintas islas que conforman el archipiélago canario parece ser que tenían un mismo lenguaje, aunque por el aislamiento isleño del irremediable paso del tiempo, en cada isla se desarrolló significativas diferencias culturales. El idioma nativo con los oriundos dialectos entre islas una vez termina la conquista y fueron los aborígenes cristianizados, cayó en desuso, y al ser de tradición oral, pronto acabó en el olvido. Debían conocer la navegación, pero no el metal, o al menos se vieron privado de emplearlo al no haberlo en las islas. Por lo tanto su estilo de vida era neolítico con trabajos en piedra muy evolucionados, dedicados a una economía ganadera, agrícola, y pesquera.
De la actividad ganadera de cabras, ovejas, y cerdos (existe debate si existió el cerdo negro canario en todas la islas, o fue introducido), se obtenía carne, pieles, agujas y anzuelos, además de la leche de las cabras y ovejas para hacer quesos y mantequilla. Los aborígenes tenían tradición pastoril de la trashumancia, es decir, trasladar los rebaños a las cumbres de las islas en verano en busca de pastos, moviéndose por senderos establecidos entre las costas y medianías.


La agricultura fue un pilar muy importante basada en el cultivo principalmente de cebada, trigo, y millo. Se tostaba en recipientes de barro amplios y a posteriori era molido usando un molino de piedra, resultando una harina que se podía mezclar con cualquier líquido, llamado gofio. Los cereales excedentes se almacenaban para las épocas de escases estacionales, en graneros colectivos, silos, llamados cenobios. Uno de los más conocidos de Gran Canaria es el llamado Cenobio de Valerón ubicado en el municipio de Sta. María de Guía.
La ropa era confeccionada básicamente con cuero animal de cabra u oveja (las ovejas canarias eran de la raza africana que carecía de lana), y que podían complementar con añadidos vegetales tales como hojas de palmera, juncos, etc. Empleaban adornos personales también basados en vegetales imprimiéndose pinturas de uso corporal, así como collares usando por ejemplo, conchas.
Las armas eran fabricadas obviamente al desconocer el metal, con piedra pulida a modo de cuchillos o usada por ejemplo en hondas, o bien con la madera empleada como jabalinas, o diversas modalidades de garrote.
La sociedad de las dos islas principales fue más avanzada en estratos sociales que la de las restantes islas. Era jerárquica, y en lo máximo de la cúspide se encontraba el Guanarteme, monarca de Gran Canaria, o el Mencey, correspondiente a Tenerife, cual muchas veces se vieron envueltos en guerras civiles intestinas por la sucesión. Las islas tuvieron en diferentes etapas en el tiempo, múltiples divisiones territoriales con diferentes números de reinos. En tiempos de la conquista hispánica las diferentes islas se dividían en los siguientes reinos:

· Gran Canaria se dividía en dos reinos principales, al Norte y Sur de la isla, con Agaldar y Telde.
· Tenerife contaba con 9 reinos: Abona, Adeje, Anaga, Daute, Güimar, Icod, Tegueste, Tacoronte y Taoro.
· La Palma tuvo 11 reinos.
· La Gomera llegó a tener 4 reinos.
· El Hierro, sólo un reino.
· Lanzarote, un único reino.
· Fuerteventura, con dos reinos.

Existe consenso entre los historiadores en afirmar que la sociedad más evolucionada correspondía a la de la isla de Gran Canaria con diferentes estructuras jerárquicas entre la nobleza (únicos autorizados a llevar el pelo largo y barba), y el pueblo llano. Los llamados Gayres eran nobles con la función de generales o capitanes. El lugar donde concertaban las asambleas y reuniones de estado era denominado Sabor (Gran Canaria), o Tagoror (Tenerife). El Faycan era el consejero máximo del poder religioso muy presente en sus vidas cuales se apoyaban de los llamados Guayafaycanes; encargados de administrar justicia, y los Farayahucanes; ayudantes para el ámbito militar. También existían unas mujeres mediadoras entre lo terrenal y lo divino, llamadas Maguas o maguadas.
En Tenerife se caracterizó socialmente por tener tres clases jerárquicas:

· Achimencey: Fue la noblezas de más alta alcurnia denominada ‘Gente del Rey’. En la cúspide se hallaba el rey cual portaba como máxima autoridad, un bastón de mando fabricado en tea, sabina, o barbusano pulido, llamado añepa. Sus capitanes o generales se denominaban Sigoñe.
· Guadameñe: Sumo sacerdote asesores personales del Mencey. Junto a ellos estaban las Maguadas o Arimaguadas, con la misma función que en las mujeres místicas de Gran Canaria. Existieron otros tipos de brujos como los kankus con la capacidad de invocar a los espíritus ancestrales. Por debajo de la casta se hallaban los sacerdotes Samaranes, o Samaras (mujeres sacerdotisas), que asesoraban a los iniciados jóvenes guerreros y nobles, así como de pequeños rituales domésticos. También se cuenta de que existió una clase especial de sacerdotes, pero de la que existe escasa información, versados en astronomía, denominados Babilones. A ellos se les atribuye ser los artífices de erigir los lugares sagrados.
· Achiciquitza: Fueron el resto de la nobleza en general propietarios de bienes y ganado.
· Achicaxna: Plebeyos, denominada a la gente llana que carecen de bienes y ganado.

Su sistema de leyes difería así mismo de unas islas a otras:
· Para los delitos mayores en Fuerteventura a un homicida se lo llevaba a la costa, se colocaba su cabeza en una laja, y era machacaban con otra gran piedra hasta provocar su muerte. Su familia recibía su parte de castigo con el desprecio de la comunidad, y según la gravedad y la saña con que consumió el delito, podían ser obligados al destierro.
· En Gran Canaria para los asesinos y ladrones existían incluso cárceles habilitadas para ello. La condena para el asesino era también la muerte.
· En Tenerife existían también lugares de cautiverio para los reos, pero no se constata de que existiera la pena de muerte. Esa benevolencia quedó demostrada contra los propios conquistadores capturados que no se los ejecutaban, sino pasaban a modo de esclavos sirviendo de carnicero de la comunidad. Con los criminales o ladrones se solían castigar con un severo castigo físico a base de golpes de vara, el destierro, además según el caso, a indemnizaciones a la víctima, o a la familia que tenía a su cargo. A destacar que tenían una legislación de protección para el honor de la mujer.
· En las restantes islas se pagaba el crimen con una condena a muerte, pero en cuanto al robo en la isla de El Hierro se sacaba un ojo al culpable, si reincidía se le sacaba el otro. Mientras que en La Palma el robo podía ser bien visto si se realizaba con cierta habilidad.

Según la crónica del conquistador Antonio Cedeño -llegado con Juan Rejón en 1478 a Gran Canaria, y que muere en La Batalla de la Laguna durante la Conquista de Tenerife en 1495-, los antiguos canarios establecían que el año se componía de 12 meses. Usaban un calendario solar similar al de los egipcios, reconociendo la llegada de las diferentes estaciones o equinoccios, que marcaban el comienzo de las labores agrícolas. Se ayudaban de monolitos con unos determinados marcadores, para una determinación astronómica precisa, que se mezclaba con sus tradiciones religiosas. La semana comprendía 7 soles, y cada paso de 4 meses lo denominaban ‘achano’. Otras fuentes señalan que empleaban también conjuntamente, un calendario lunar. Con cada equinoccio hacían fiestas con una duración de 9 días continuados, y las rencillas o disputas rituales entre clanes, quedaban en suspenso. Diversas fuentes señalan que La fiesta de la cosecha (El Beñesmer), se celebraba a principios de agosto, y su día más grande era el día 15, fecha que guarda sincretismo con la celebración de la festividad de la Virgen de la Candelaria. Durante las fiestas se hacían grandes comidas públicas, juegos de lucha canaria, desafíos con el palo, tolete, lanzamientos y levantamientos de piedras, etc.
En el terreno medicinal se basaba en el chamanismo con remedios de cataplasmas o los recursos medicinales de ciertas plantas, también eran capaces de hacer pequeñas incisiones craneales llamadas trepanaciones para aliviar males como convulsiones, dolores intensos de cabeza, etc.
La religión, animista, estaba muy presente en sus vidas, creencia en dioses que regían la naturaleza con moradas como lugares sagrados, aunque destacando sobre todos ellos, un dios supremo llamado (según en qué isla), Achaman, Acorán, Abora, Althos… El sol, como astro principal, lo veneraban denominándolo Magec, y la luna, el dios Achuguayo. Los dioses generalmente tenían su pareja femenina al que veneraban las mujeres. Entre ellas destacó una de las diosas más veneradas de Tenerife, Chaxiraxi, la diosa que sostiene (o espíritu) del Universo, identificada también con la Luna y la fertilidad, y que posteriormente guardó sincretismo con la Virgen de Candelaria.
Las montañas más altas y escarpadas las identificaban como las moradas de los dioses, así lo fueron por ejemplo lugares como el Roque Bentayga en Gran Canaria, el Teide en Tenerife, la Montaña de Tindaya en Fuerteventura, y el Roque Idafe en La Palma. A ellas acudían en momentos ceremoniales y practicaban huecos llamados almogaren, donde hacían rituales invocando a los dioses, como la de arrojar leche de cabra u oveja, regando los riscos, que se combinaba con otra serie de rituales para en los periodos secos aumentar la lluvia, y con ello la prosperidad de las cosechas.


Creían además en la fuerza de los espíritus y eran frecuentes las ofrendas con sacrificios. Los enterramientos solían ser en cuevas o túmulos colectivos. En Tenerife pero también en el resto de las islas, fue de usual práctica la momificación es especial para la nobleza de alta alcurnia, que consistía en después de extraer las vísceras para evitar la corrupción, lavarlo y secarlo al sol, rellenar el cuerpo de sustancias naturales como la manteca y plantas como el brezo o diferentes plantas aromáticas para ayudar en su conservación (Llamado proceso de Mirlado). Posteriormente se envolvía en pieles de cabra fuertemente atado con tiras de cuero, siendo cosida y marcada. La práctica de la momificación se la relaciona con la desarrollada por la cultura del Antiguo Egipto. 



La momia mejor conservada se halla desde el año 2015 en el Museo Arqueológico Nacional (MAN), situado en Madrid. Recuperada del barranco de Herques (sureste de Tenerife), data de aproximadamente 850 años. Los restos, destacando su abundante cabello negro, corresponden a un varón guanche con una edad entre 35-40 años, y de 1,60 ms, que se estima murió entre los años 1154-60. Seguramente fue un personaje de buena posición debido al análisis de sus manos que prueba que no tuvo trabajos rudos, además de su sana dentadura, conservada toda en excelente estado, que delata que no tuvo caries ni pronunciados desgastes, indicativo de una correcta alimentación. Fue hallada hacia el año 1776, y enviada a la Corte del entonces monarca Carlos III para el Real Gabinete de Historia Nacional, expuesta a la sociedad madrileña para mostrar la peculiar habilidad indígena de preservar sus cadáveres. La momia conserva las vísceras e incluso el cerebro, y sorprendió el hecho de que no emplearan la momificación del mirlado extrayéndolas todas, que era lo habitual en la momificación canaria. 


Existen otras tres momias de parecida datación todas halladas en Tenerife: Una datada también aprox. de 850 años que fue hallada en el barranco de Guayonje (Tacoronte), otra que corresponde a un varón hallado en La Orotava (940 años), y una momia femenina hallada en Güimar datada de unos 830 años llamada NEC 2. Pero la momia más antigua que se conoce es la hallada en el barranco del Infierno (Adeje), es la de un varón que probablemente murió a finales del siglo III.
En la isla de La Palma se han constatado en diferentes yacimientos, que los auaritas practicaban la cremación en los rituales funerarios, y se cree que también llegaron a practicar la momificación. Rendían culto a sus principales dioses benefactores, el Sol y la Luna, en torno a pirámides que construían con piedras sueltas, y en otros espacios naturales que ellos consideraban divinos como el Roque de Idafe (localizado en La Caldera de Taburiente).
En Gran Canaria es donde se ha hallado más talismanes o amuletos, con diferentes ídolos como el de Tara que se cree que es una idealidad femenina hacia la fecundidad, así como las llamadas pintaderas hechas de barro a modo de sellos de relieves geométricos, que se creen empleaban empleados para tatuar tanto corporalmente como para señalar propiedades.
Destaca ciertas creencias aborígenes sobre demonios bajo la forma de enormes perros negros, y que en realidad no es sólo autóctona canaria ya que en diversas regiones de España también existen leyendas semejantes y guarda relación con las de los chupacabras. Tenían formas como de osos destacando unos ojos rojos brillantes malévolos y moraban en los profundos barrancos así como algunas crónicas aludían a que salían del mar para cobrarse alguna víctima sea humana o de ganado. Se sabe que hacían sacrificios con ofrendas de algún animal o comida, para contener sus ataques. Se cree que muchas figurillas encontradas en barro eran representaciones, tótem, de estos seres, que servían como para culto de adoración. En Gran Canaria eran conocidos como Tibicenas, en Tenerife Guacanchas, y en La Palma y en La Gomera tienen cierta semejanza; al llamarlos Haguanran o Hirguan, que iban unidos a otros espíritus menores malignos al que los denominaban Iruene.


En cierto modo su forma perruna guarda relación con el dios egipcio del inframundo, de la muerte, Anubis, que se representaba con cabeza de perro negro, o chacal.
También en las dos principales islas, aunque en mayor medida en Gran Canaria, la cultura religiosa toma más forma rememorando al Antiguo Egipto con el uso de los embalsamientos y momificaciones a cadáveres de mayor estatuto social.
La importancia de la cultura amazigh canaria y sus montañas sagradas, que unifica astronomía con religión, es tal que han sido declaradas el 7 de julio del 2019 de paisaje cultural y patrimonio de la humanidad por la Organización de la ONU, para la Educación, la Ciencia, y la Cultura (UNESCO), quedando recogidas dentro del catálogo cultural del mundo: tanto el yacimiento arqueológico de Risco caído, ubicado por las cercanías de la Presa de los Pérez, descubierto por el arqueólogo Julio Cuenca en 1996, como las Montañas Sagradas de Gran Canaria, que incluyen la Caldera de Tejeda, Juncalillo, y parte de los municipios de Artenara y Agaete. Salpicadas de cuevas, necrópolis, graneros, etc., así como las rutas de la ancestral trashumancia: son un ejemplo único de cómo fue el hábitat de los indígenas canarios, su alto nivel organizativo, y de su adaptación a los recursos isleños. Lamentablemente el terrible incendio sucedido apenas un mes después, afectó gravemente a este enclave.
Con éste último reconocimiento son 5 los bienes de la UNESCO que se han concedido a Canarias, entre ellos en la Gomera al Parque Nacional de Garajonay (concedido en 1986); al municipio tinerfeño de San Cristóbal de la Laguna (concedido en 1999); al Parque Nacional del Teide (otorgado en el 2007); y al Silbo Gomero (inscrito como idioma Patrimonio de la Humanidad en el 2009).

Mentiras históricas propulsadas por el cine Hollywoodense

Marco Aurelio y su hijo Cómodo se popularizaron debido a la galardonada película hollywense Gladiator, y en donde se destaca como protagonista el cónsul protagonista, Marco Antonio Macrimo (Maximus Décimo Meridio), un general (Cónsul) de origen hispánico que consiguió importantes victorias contra las tribus celtas de Britania y germánicas entre otras. El personaje en cuestión lo encarnó el actor Russel Crowe. La película fue dirigida por Ridley Scott, y obtuvo nada menos que 5 óscares del AMPAS (Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas). La trama cuenta como el protagonista es dado por muerto traicionado por el hijo de su amigo el César Marco Aurelio, que ordena su ejecución así como asesinar crucificándolos, a toda su familia. Acción que lleva a cabo tras la muerte de su padre y heredar el trono convertido en el emperador Lucio Aurelio Cómodo.



Milagrosamente consigue sobrevivir tras escapar pero muy malherido, siendo capturado para después ser vendido como un esclavo de entretenimiento para la lucha, es decir, un Gladiador. No sólo logra ser el mejor sin rival en el terreno de lucha sino que debido a su enorme popularidad, el nuevo emperador Lucio Cómodo, decide un enfrentamiento contra él cuerpo a cuerpo en espectáculo público. El gladiador que siempre oculta su identidad bajo una máscara en el terrario, se despoja de ella causando la sorpresa de Cómodo. Al fin logra su venganza matando en la arena del circo al infame emperador. La película no es para nada verosímil y fiel a la documentación histórica, típico en las superproducciones que en realidad se busca la espectacularidad y sensibilidad, sobre el rigor biográfico.
Hace un tiempo a colación por esta película, se resaltó la noticia por haberse encontrado en las excavaciones al norte de Roma,-concretamente hacia el kilómetro 8,5 (Vía Flamínmia)-, los restos del mausoleo hallados cubiertos por el barro del paso del río Tíber, se constatan que pertenecieron al cónsul Marco Antonio Macrimo (Marco Nonio Macrino), datando del siglo II d. C. Según los datos históricos nada indica que este personaje fuera traicionado, y tal como dice los restos del epígrafe hallado en su tumba, continuó siendo fiel amigo del emperador hasta el fin de sus días. Se añade además que durante las dos campañas militares que participaría el emperador Marco Aurelio (en el 169 y 179 d. C.), el general Marco Antonio Macrimo rondaría los 60 ó 70 años. Bastante mayor para ser militar, retirado como pro-cóncul o de algún otro rango de magistrado. Así como tampoco según los datos verificados nunca llegó a estar en África como afirma la película, aunque si fue gobernador de Asia, como se lee en un epígrafe encontrado en las ruinas de Éfeso (Turquía). 


Debido a las películas de Hollywood se popularizó el mito de dirigirse en la arena los Gladiadores hacia el Emperador antes de iniciar el combate, y gritar en alto a modo de saludo: “¡Los que va a morir te saluda! (Morituri te salutant)”, no es más que otra licencia artística de los guionistas y no se recoge en ningún documento histórico. Esta tradición errónea puede ser debido a la obra en latín del año 121 d. C. de "Los 12 Césares de Cayo Suetonio"; que describe que en una Naumaquia, en una representación de una batalla naval (a escala real), teatralizada en el año 52 d. C. en honor del emperador Claudio en el Lago Fucino, los combatientes utilizan este dicho dirigiéndose al César Claudio, pero no es ni mucho menos un dicho común ya que no se emplea en ningún otro documento histórico. Ello se culpa como responsable a un cuadro pintado por un pintor francés, Jean-Léon Gérôme en 1859, titulado: “Ave Caesar, morituri te salutant”. En el cual se representa a un grupo de gladiadores en un anfiteatro saludando al Emperador al grito de “Ave César, los que van a morir te saludan”, antes de empezar sus correspondientes combates. 



Pollice Verso (Con el pulgar hacia arriba). Otro de los cuadros pintado por Jean-Léon Gérôme hcia 1872. 

Al igual que el gesto del pulgar de hacia arriba el perdón, y hacia abajo la ejecución, se puede deber a otro cuadro de este pintor. En realidad cuando el César levantaba el pulgar el gesto se refería a señalar a la yugular, a que le cortase la garganta. Y por el contrario al alzar el puño cerrado, tenía el significado de concederle el indulto.
En otros textos indican que el pulgar hacia arriba viene a significar “La espada desenvainada”, por lo tanto la muerte. Y al contrario el pulgar hacia abajo: “La espada envainada”, el perdón.
Aunque puede que con la llegada del Cristianismo, el acto simbólico cambiara el gesto de levantar el pulgar con un significado de El cielo, por lo tanto el perdón. Y el pulgar hacia abajo Los Infiernos, significando la muerte. Como anécdota comentar que existieron muchas mujeres gladiadores con gran pericia en el combate, frente a lo que se puede creer.
Respecto a los gladiadores en sí se mitifica que el origen de su existencia proviene de los romanos, pero se han hallado pruebas que atestiguan que ya se hacían estos duelos muchos siglos antes de la aparición del imperio dentro de las costumbres del pueblo italiano etrusco, hacia el siglo VI a. C., y luego incorporado al Periodo Clásico y Helenístico griego y continuada en adelante con la Grecia Romana. Aunque las costumbres iniciales de estas luchas se celebraban en fechas señaladas y por motivos religiosos u honoríficas, y fueron los romanos que le dieron un carácter recreativo.

Alejándonos de Roma y volviendo sobre otras películas legendarias famosas que han alimentado mitos inciertos, Braveheart fue una de ellas. Film del año 1995 encarnando el personaje principal el actor Mel Gibson, en el papel de William Wallace, históricamente héroe nacional escocés que participó en la 1ª Guerra de independencia de Escocia (1296-1306), contra la Inglaterra del monarca Eduardo I. Wallace era un plebeyo instruido cual lideró el levantamiento de armas e infligió sendas derrotas a los ingleses destacando La Batalla del Puente Stirling en 1297, aunque acabó siendo derrotado en la Batalla de Falkirk al año siguiente.
Convertido en un proscrito se refugió en Francia renunciando a su cargo de Guardián de Escocia. Finalmente a su regreso es traicionado siendo capturado y ejecutado en 1305 tras ser descuartizado brutalmente. Le sucedería el noble Robert Bruce cual reanuda la guerra contra los ingleses y que con el apoyo de importantes clanes de irlandeses consiguió derrotar al hijo de Eduardo I, Eduardo II, en 1322. En 1327 Eduardo II es asesinado arrojado por la ventana pero no se está seguro de la autoría de este asesinato. El nuevo rey Eduardo III es vencido durante una última batalla logrando escapar de la misma por fortuna, ello fue determinante para hacerlo firmar un edicto que promulgaba La Independencia de Escocia (1328), reconociendo a Robert como rey de Escocia, llamado Roberto I de Escocia. Apenas disfrutó de la Independencia de su país ya que falleció al año siguiente en el exilio debiendo escapar ante la inminente llegada de un flamante grueso de las tropas de Eduardo, y la falta de apoyos de los clanes de los clanes irlandeses, muy divididos por esa época. Hay que decir que también jugó en contra la Gran Hambruna (1315-1322), que aconteció debido a la sequía y consiguiente pérdidas de los cultivos, llegando a tal nivel de desesperación que la población llegó a recurrir al canibalismo más atroz. Los pueblos escoceses e irlandeses lo sufrieron más que la imperial Inglaterra, que contó con algo más de recursos…
Robert Bruce siempre aspiró a luchar en las Cruzadas en Tierra Santa, y en el lecho de su muerte en 1329 confió a su allegado más servil Sir James Douglas, que cuando falleciera llevara su corazón a ser enterrado en la tumba del Santo Sepulcro de Jerusalén. Douglas quiso cumplir la promesa y se embarcó junto a otros destacados caballeros para llevar a cabo la misión, llevando el corazón encerrado en un pequeño cofre de plata, que según dice la leyenda, lo llevaba colgado al cuello. Pero en ello mientras llegaba a Flandes, le llegaron noticias de que el Papa había otorgado la categoría de Cruzada la reconquista de la Península ibérica, por lo que decide unirse con el rey castellano Alfonso XI contra el Reino musulmán de Granada. Reunidos en Sevilla (1330), emprendieron rumbo a la localidad malagueña de Teba puesto que las tropas de Alfonso XI pretendía recuperar el llamado castillo de la Estrella. Pero la ofensiva terminó en tragedia y fue el fin de la aventura de Douglas, acabando muriendo en combate superado en número y rodeado por los musulmanes. La mayoría de sus hombres acabaron también muertos, y según uno de los testigos cuando se lanzó con arrojó al combate gritó: “¡Adelante corazón valiente, yo te seguiré o moriré!”.
Su bravura fue lo que dio pie al término de Braveheart (Corazón Valiente). El cuerpo de Douglas y el corazón de Robert fueron repatriados a Escocia para ser enterrados. El corazón de Robert fue enterrado en la abadía de Melrose. En el año 1818 cuando fue exhumado el cadáver de Robert, se comprobó que ciertamente se había sido despojado de su corazón.

Fotograma de la película en el que el actor Patrick McGoohan interpreta al monarca Eduardo I
Añadir que el rey Eduardo I de Inglaterra (reinado desde 1272-1307), conocido por el apodo de Piernas Largas, participó en la 9ª y última Cruzada contra los musulmanes a Tierra Santa (Jerusalén) en el año 1271. Todavía era príncipe y llegó tarde a la toma de Túnez anticipándose los franceses al mando del rey San Luis, porque debió atender primero a una revuelta en su propio reino.
Al llegar a Túnez los franceses ya se habían retirado puesto que una gran epidemia de pestilencia que asolaba la región comenzaron a enfermar tras haber desembarcado, acabando el mal con gran parte del ejército, y con el propio rey francés. Aún así Eduardo no desiste y continuó hacia Tierra Santa dirigiéndose a Acre (orillas de Israel), en ayuda de Bohemundo VI –Príncipe de Antioquía y Conde de Trípoli -, teniendo como aliados a los mongoles, para hacer frente a la amenaza de los egipcios mamelucos en Trípoli y reconquistar el Reino de Jerusalén. Tras un año de combate la situación estaba en tablas (1272), y se acordó una tregua por 10 años. Pero el sultán no fiándose de la tregua intuyendo que en un futuro volviera con un ejército mayor en una nueva Cruzada, le preparó una emboscada, asestándole un combatiente a Eduardo I una puñalada con una daga envenenada. Aunque la herida no fue mortal y tras varios meses enfermo regresó a Inglaterra.
Tras haber concluido la tregua y aunque el rey Eduardo I trató de convocar una nueva Cruzada esta no llegó. Y trajo consigo el fin de los Estados Cruzados, tras la caída de San Juan de Acre hacia 1291.

Entre otras imprecisiones históricas de la película Braveheart decir que el uso de pinturas de guerra llevaba siglos en desuso y que el kilt, o falda escocesa, es un invento nacionalista moderno. Cuando los escoceses se juntan hoy para celebrar su identidad nacional, la afirman abiertamente a través de un kilt, tejido en un tartán con los colores de su clan, y de una gaita. Este instrumento, al cual atribuyen gran antigüedad, es de hecho básicamente moderno como el kilt. Su uso se desarrolló mucho después de la unión con Inglaterra, como símbolo de protesta.

Fotograma de la serie El Zorro protagonizada en 1957 por el actor Guy Williams.

Otro personaje llevado al cine con bastante desatino fidedigno fue la  historia del Zorro encarnado en el personaje real del mexicano Joaquin Murrieta Orozco (1829-53). Hijo de una influyente familia terrateniente, recién casado se muda a una hacienda en Sonora, pero tras la guerra de EEUU con México en 1848 y la anexión en capitulación del territorio de California a los EEUU, y poco después con la llegada de la Fiebre del Oro (1848), los mexicanos de estas tierras sin derechos, pasan a convertirse en extranjeros y van perdiendo abruptamente sus propiedades obligatoriamente cediéndolas a los nuevos colonos anglicanos llegados, que con su propia ley y la congratulación de un estado profundamente xenófobo, no dudan en cometer toda clase de atropellos desde violaciones en masa a las mujeres, y asesinatos crueles.
Joaquin Murrieta fue expulsado de su hacienda y su mujer violada repetidamente. Joaquin vuelve a la casa de su familia en México, pero pronto se decide por la venganza y asesina junto a sus hermanos a todos los implicados en el robo de su hacienda. Liderando una banda llamada Los cinco Joaquines (los cinco reclutados respondían todos al nombre de Joaquín), pasó a convertirse en bandolero, asaltante de haciendas, diligencias, y pequeños bancos. Todos los integrantes de la banda actuaban indistintamente en el nombre del zorro vistiendo por igual con la cara tapada, unos eran más hábiles con otros en el manejo de armas de fuego o armas blancas, y uno de ellos era el más culto y se dice que hablaba perfectamente inglés mezclándose entre ellos para poder luego trazar un plan y atacar los puntos débiles de su hacienda. Solían acabar con sus víctimas primero arrastrándolos con el lazo tirados a caballo, y luego normalmente termina colgándolos. Las leyendas urbanas que circularon por entonces corrieron el rumor que solamente atacaba a los gringos y hacendados terratenientes vendidos, lo cual le proporcionó el apoyo del populacho que lo escondían al igual que si fuera el mítico Robin Hood. Tal fue su calado que de este bandolero surgió la inspiración romántica de la figura de El Zorro, cuya vida fue novelada en un libro por el periodista John Rollin Ridge fue llevado a posteriori al cine desde 1919.
Aunque no hay consenso en la historia y existe mucha leyenda al respecto, y en realidad se cree que Murrieta era no más que un vil un asesino despiadado que dispara para robarle a cualquiera que tuviese suficiente dinero, y cómo los yanquis eran los más adinerados, pues preferiblemente solían resultar sus víctimas. Su temperamento era pura psicosis que se divertía con estos a los que remataba sin necesidad, por simple divertimiento. Parece que finalmente fue abatido por una banda de rangers al que el gobernador habían designado para capturar a este grupo de malhechores hacia 1853. Los llamados Rangers fueron destacamentos militares de EEUU especializados en la vigilancia -labor policial-, de un territorio en concreto. Especialmente dedicados en localizar y capturar a individuos o bandas, que actúan en sitios remotos. Según se cuenta antes de conseguir cazarlo previamente había matado a varios soldados, y cuando trataba de huir a México le cortaron el paso en algún trecho de Rio Grande, y lo cosieron a balazos quedando su cuerpo irreconocible.

Antonio Banderas encarnando a El Zorro en la película La Máscara del Zorro, de 1998.