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lunes, 11 de mayo de 2020

La madición de Tutankhamón: ¿Leyenda o realidad?

Howard Carter y Lord Carnarvon a la entrada de la tumba.

Tras el descubrimiento de la Cripta final en 1922 por  Howard Carter (n.1847-m.1939), los rumores de la maldición tomaban forma... 
Un hermoso pájaro canario que se pasaba el día cantando, traído por el propio Carter para llevar más ameno la tarea puesto que pasaba allí todo el día trabajando en el copioso inventario de tantas riquezas (se documentaron nada menos que 5.397 objetos), y en la limpieza del féretro. De repente sintió cesar su canto, y es que había sido engullido por una Cobra (la serpiente guardiana de los faraones, creencias en la que se encarnaba la diosa Edjo). 


Lord Carnarvon, por medio del cual hizo posible las excavaciones en el lugar aportando el capital necesario para la empresa, unos 10 meses después de hallarse la tumba, fue picado por un mosquito en una mejilla. Parece que tras cortarse al afeitarse en el mismo lugar de la picadura, pudiera ser la causa que desencadenara una progresiva y horripilante infección que se extendiera sin control por todo su cuerpo, acabando falleciendo de septicemia.
La enfermera que anunciara su muerte ante la presente familia Carnarvon que se había trasladado hasta El Cairo, no hizo más que terminar la frase de su fallecimiento, cuando un repentino fallo eléctrico dejó sin luz a toda la capital. Y mientras se divulgaba por todos los periódicos sensacionalistas relacionando su muerte con el presagio de la maldición, un egiptólogo acababa por hacer público que las inscripciones de la entrada a la tumba advertía lo siguiente: "La muerte llegará con alas ligeras a todo aquel que se atreva a profanar esta tumba”. 



Para los egipcios la existencia no acababa con la muerte, sino que éste era un viaje al "País del Infinito"; para ello se rodeaban de los mejores bienes materiales en vida e incluso sustento para emprender la travesía, y debían estar en las mejores condiciones posibles momificando su cadáver. Pero en ningún momento su paz eterna debía profanarse. Por ello los egipcios ricos que podían permitírselo, se hacían laberínticas galerías y pasadizos subterráneos que eran callejones sin salida, destinados para despistar a los buscadores de tesoros. 
Carter aludía que no eran más que casualidades nefastas, pero en esto su ayudante Arthur Mace, -fue el último hombre que con una barra de hierro rompió el sello que separaba al mundo exterior de la Cámara Real-, murió también fulminantemente en el mismo hotel en El Cairo que ocupara Lord Carnarvon. No había, según los médicos de la época, explicación científica alguna. 
También Sir Douglas Reíd, radiologista y hermano de Carnarvon, que trabajaba con Carter sacando radiografías de la momia en su tumba, repentinamente enfermó y falleció dos meses después sin causa conocida. 
El secretario de Carter, Richard Bethel, moriría en 1929 de un infarto, y su padre (que había estado en la tumba), se suicidaría lanzándose desde un 7º piso. En 1934 el arqueólogo Alby Lythgoe, del Museo Metropolitano de New York, y que también recorrió la tumba al inaugurarse, moriría de un agresivo ataque cerebral en este mismo hotel de El Cairo. Llegaron noticias de que obreros que trabajaron en la excavación, morían por causas similares... Los miembros de la tripulación del avión que efectuaría el traslado a Londres, sufriría implacable la maldición. La mayoría presa de infartos múltiples... Curiosamente el oficial Ian Lansdown que había dado una patada al baúl que portaba la máscara se rompió esa misma pierna al caerse por una escalera de hierro, posteriormente sufriría una serie de infecciones que perpetuó su cura 6 meses más... Brian Rounsfall, que se pasó todo el viaje jugando a las cartas sobre el sarcófago, sufrió dos infartos al año siguiente...  
Aunque se han confirmado de que de las 58 personas presentes durante la apertura de la tumba y del sarcófago, sólo murieron 8 durante los 12 años siguientes. Aunque muchos periódicos sensacionalistas de la época atribuyeron a unas 30 personas. 
Al fin, la momia de Tutankamón fue llevada a la Universidad del Cairo el 11 de noviembre de 1925, alrededor de 3 años después de duros trabajos tras descubrirse el hallazgo. La momia llevaba bajo los vendajes 143 bolsillos diminutos en el cada uno portaba una piedra preciosa. Alrededor de su cuello llevaba el usual Collar de la protección, y los brazos iban cubiertos por 7 brazaletes en el derecho, y 6 en el izquierdo. Cada dedo llevaba un anillo de oro macizo en forma de T. La cabeza estaba recubierta por una talladísima dilema de oro y separándola del afeitado cráneo había una malla de de fino oro batido (propia de la época). Se dice que cuando al fin descubrieron el rostro de la momia, no más que un niño, de expresión serena, casi parecía tejido vivo de lo perfectamente conservado que se hallaba. 



En el muro norte de su cámara funeraria hay 7 figuras en tres escenas separadas. De derecha a izquierda: ceremonia de apertura de la boca practicada a la momia de Tutankamón por el faraón Ay, su sucesor, quien sostiene un instrumento especial (azuela) y está vestido como un sacerdote; Nut, la diosa del firmamento, da una pacífica bienvenida a Tutankamón, y, por último, Osiris, dios del Inframundo, abraza a Tutankamón, que aparece seguido por su ka o fuerza vital.

Hoy en día se baraja si la causa de las muertes fuera provocada por un tipo de hongo tóxico como la especie Aspergillus, cuyas esporas pueden permanecer activas durante siglos o incluso milenios, y que al inhalarlas puede provocar en ciertas personas una aspergilosis pulmonar, un tipo de tumor de tipo invasivo y muy grave. Este tipo de hongos se hallan en buena parte de momias en todo el mundo. La hipótesis de que detrás de las muertes se hallan los hongos no es nueva, y el primero en advertirlo fue el doctor Ezze-din Taha, que en 1962 descubrió que muchos de los arqueólogos y operarios que habían encontrado la momia de Tutankamón padecían infecciones respiratorias graves causadas por este hongo presente en los restos del joven faraón egipcio. Aunque lo insólito es que al salir de la conferencia y coger su coche sufrió un accidente, según la autopsia había muerto de un fallo cardíaco. En esos mismos años 60, Mohammed Ibrahim, director egipcio de antigüedades, tuvo que dejar que varias reliquias halladas en la tumba viajaran a una exposición a Paris, y murió ese mismo día que partían, atropellado. Por lo visto había sufrido previas y reiterativas pesadillas de que moriría si las dejaba salir de Egipto.
Tutankamón junto a su esposa y hermanastra la reina Anjesenamón. Ambos se casaron cuando ella tenía unos 13 años y el joven faraón entre 8 ó 10 años. 


En 1972, otro nuevo director del museo, Gamal ed-Din, murió la noche del empaquetado de objetos que se iban a exponer en Londres. En los años 80, en una película que se usaron objetos pertenecientes a Tutankamón; el protagonista tuvo un accidente cayendo su coche por un acantilado, rompiéndose la pierna, precisamente la misma fracturada de la momia, por diez sitios...
Hasta fecha de hoy que se sepa, parece que la maldición duerme, pero como un volcán apagado, continúa latente... 
Actualmente se halla expuesta en una vitrina dentro de una caja climatizada, en la antecámara de su tumba en El Valle de los Reyes de Luxos.
En la tumba del faraón, en 1922, Howard Carter también halló dos fetos, y según los últimos estudios por el antropólogo Robert Connelly, podría ser el padre junto a su jovencísima esposa Ajensenamón, de las dos gemelas que no llegaron a nacer, y que fueron enterradas junto al adolescente faraón en su tumba de El Valle de los Reyes. 


El antropólogo tras estudiar el mayor de los fetos hacia 1979, determinó su grupo sanguíneo para compararlo al de Tutankamón. En un principio se creía que la momificación también de los neonatos junto a él, eran parte de los usuales sacrificios de las creencias de la época en el cual el faraón en la transición, nacería de nuevo a través de ellos.
La momia, que se encuentra en muy mal estado y dividida en 18 trozos distintos por su manipulación violenta para separar sus preciados amuletos y finalmente la máscara, se encuentra dentro de una vitrina de plexiglás, en unas instalaciones especiales que vigilan la humedad y temperatura.



Tutankamón (reinado desde 1.336 a 1.327 a. C.)

El faraón Tuntakamón o Tutankhaten, se estima que nació en el año 1345 a. C, y falleciera siendo apenas un adolescente hacia 1327 a C. Perteneciente a la XVIII Dinastía del Imperio Nuevo del Antiguo Egipto, parece que murió por una infección generalizada tras una fractura en una pierna. Fue enterrado como los grandes faraones de esta época esplendorosa, en El Valle de los Reyes hace más de 3.000 años, y era el Santo Grial para cientos de aventureros y arqueólogos que su tuvieron que dar por vencidos.
Su padre fue Akenatón (reinado desde 1353-1336 a. C.), que estuvo casado con Nefertiti, y Kiya. Pero parece que su madre según los últimos estudios fue la llamada The Younger Lady, hallada en la tumba KV35, hermana del propio Akenatón.

La máscara funeraria se encuentra en El Museo egipcio de El Cairo, está realizada en oro batido con incrustaciones de minerales de pasta de vidrio y turquesas.

El Valle de los Reyes ha sido siempre un lugar codiciado por los tesoros que allí aguardan y ocultan, a tal punto, que el lugar semeja a un paisaje lunar.

El Valle de los Reyes (Kings Valley), situado cerca de Tebas (el actual Lúxor) hacia la orilla oeste del río Nilo, forma parte de las necrópolis del Antiguo Tebas, considerado patrimonio de la Humanidad desde 1979. Su montaña más alta, con una altitud de 420 msnm, llamada El-Qurn (El Cuerno), recuerda a una pirámide natural. En sus cercanías se localiza los importantes complejos de templos de Deir el-Bahari, así como El Valle de las Reinas, una importante necrópolis donde fueron enterrados tanto reinas como príncipes principalmente de las dinastías XIX y XX.

La tumba de Tutankhamón corresponde al número KV62 (Kings Valley), localizada  aproximadamente al centro del valle y rodeada de otros sepulcros hallados:
KV9 Ramsés VI faraón de la XX Dinastía, KV8 Merenptah faraón de la XIX Dinastía, KV7 Ramsés II El Grande faraón de la XIX Dinastía, KV35 Amenhotep II faraón de la XVIII Dinastía, KV57 Horemheb, faraón de la XVIII Dinastía, KV16 Ramsés I faraón de la XIX Dinastía, KV17 Sethy I faraón de la Dinastía XIX, cual es el más profundo de todos alcanzando 137 m bajo tierra (casi igual que la Gran Pirámide con sus 139 m). Su sepulcro es muy completo y bello, y de los mejores conservados. 

El descubridor de la preciada tumba fue Howard Carter, un inglés inspector del departamento de antigüedades del gobierno egipcio, y residente por su cargo. El 26 de noviembre de 1922, halló la entrada a la tumba, en donde 16 escalones (casualmente trabajó durante 16 años en el hallazgo), condujeron ante la ante-cámara, descubriendo tiempo después un total de cuatro cámaras más. 
El financiador del proyecto fue Lord Carnarvon, Conde y arqueólogo excéntrico, sin cuyo capital no habrían sido posibles las excavaciones.


Carter se halló ante una puerta maciza de granito con todo un rosario de jeroglíficos... A través de una hendidura pudo ver que detrás había tesoros incalculables, junto al gran Trono real de oro sólido... Aunque tardaron 2 años más en lograr abrir la última puerta donde se hallaba el féretro del Faraón de granito con más de 9 pies de largo. Dentro del féretro había otros tres más pequeños que a su vez se fijaban uno al otro perfectamente encajados. Los dos exteriores eran de madera con incrustaciones diversas de oro y piedras preciosas en la parte interna. 
Trono Real
El tercero y último contenían los restos momificados del faraón, hecho de oro puro. Su rostro lo cubría una más cara de facciones aniñadas y también de oro. 
Como nota decir que como parte de la momificación era común extraer, embalsamar, y almacenan en cuatro recipientes los pulmones, el estómago o bazo, el hígado y los intestinos para ser encomendados la protección del cuarteto de recipientes, a cuatro deidades, los conocidos como cuatro hijos del dios solar Horus:  Kebehsenuf (cuida de los intestinos), Imset (del hígado), Duamutef (del estómago), Hapi (de los pulmones). 
La noticia de la profanación de la tumba de Tutankamón atrajo la atención de cientos de turistas buscando algún objeto valioso perdido por los alrededores del Valle de los Reyes. Por ello la vigilancia fue continua. Pero además entre los egipcios circulaba una leyenda ancestral, de que aquel que osara violar la tumba del faraón Tutankamón, encontraría la muerte... 
Falsos o reales circularon muchos rumores por las tantas muertes relacionadas de manera directa o indirecta con la momia. Aunque es cierto que resulta curioso que Carter no muriera a posteriori del hallazgo, y aún llegó hasta los 64 años falleciendo de causas naturales. Aunque no así Lord Carnarvon (George Herbert), que tuvo una muerte horripilante diez meses después, tras la picadura de un mosquito en la mejilla, al afeitarse y cortarse en el mismo lugar, y que parece dio lugar a una infección que se extendió por todo su cuerpo provocándole terribles dolores... 
Coincidencias, que al descubrirse el rostro del joven faraón, por cierto perfectamente conservadas en su valioso envoltorio, tenía una marca exactamente en el mismo lugar preciso donde Lord Carnavon fue picado...

miércoles, 1 de abril de 2020

Orígenes de la cultura aborigen canaria



Las tribus bereberes en Tenerife se los conocieron como los “guanches”. En Fuerteventura y Lanzarote como los “majos”. En La Palma como los “ahuaritas (Benahoaritas)”. En la Gomera “gomeros (Gomeritas)”. En la isla del Hierro como los “bimbaches”, y en Gran Canaria fueron denominados “canaríis’.
Aunque se da por válido el término de guanche para designar a cualquier aborigen de las islas canarias.
Los aborígenes de Canarias fueron el único pueblo nativo que habitó en los archipiélagos de la Macaronesia, puesto que no hay pruebas de presencia nativa en los restantes 4 archipiélagos (Azores, Madeira, Cabo Verde, e Islas Salvajes), anterior a la llegada de los europeos.
Pero, ¿Cuál es el origen de los aborígenes? Las teorías que más se han impuesto es que fueron un grupo de tribus principalmente bereberes de cultura amazigh que emigraron por motivos que se nos escapan –quizás empujados por los fenicios y romanos-, a través del mar desde el norte de África en pequeñas barcazas, portando a la vez ganado variado como ovejas cabras y cerdos.
Existe cierto consenso entre los investigadores que llegaron en dos grandes flujos migratorios. El primero se estima aproximadamente unos 2.500 años (siglo V-VI a. C.), y la siguiente en torno al siglo I cuando se expansionó el Imperio Romano al Norte de África. La palabra bereber es de procedencia latina que significa “bárbaro, salvaje sin civilizar”, y es como los llegó a denominar el pujante Imperio Romano a la llegada al territorio -ellos se llamaban así mismo “Amazigh” (hombres libres)-,por lo que se teoriza que los romanos los expulsaron deportándolos en barcos a las Islas Canarias.


De cada oleada migratoria se cree que se trajeron diferentes elementos culturales como por ejemplo la escritura. De la primera oleada procede la escritura líbico-bereber hallada en multitud de yacimientos rupestres, y en la segunda se extendió la escritura latino-canaria, en donde predominan los grabados de tipo geométricos, con influencias de la escritura latina romana.
Crónicas antiguas como el manuscrito de Giovanni Boccacio -escritor polifacético de su tiempo-, recoge una expedición hacia el año 1341 de la captura de unos canarios de Gran Canaria destacando su honorabilidad y valor, además de destacar su belleza física aludiendo a que eran fuertes, rubios de pelo largo pero limpio, sin barba, de ojos claros, e iban casi desnudos. Debido a las descripciones físicas algunos historiadores los relaciona con las mismas que poseen las tribus del Rif africano. Aunque otros escritos los define con características físicas muy diferentes, por lo que se especula que las islas estaban pobladas por diferentes tipos de tribus.
El término Macaronesia proviene del griego que significa “Islas Afortunadas”; nombre que se debe al geógrafo Claudio Ptolomeo, otorgado entre el 100-165 d. C. Aunque parece que la utilización de este término es de épocas más remotas siendo empleado por otros historiadores como el romano Tito Livio (59 a. C.- 17 d. C.), denominando a las islas alejadas de Gibraltar y relativamente próximas al norte africano en los mapas cartográficos, quizás ello se deba a la leyenda del filósofo Platón (427 a. C.- 347 a. C.), sobre la existencia de un continente atlántico más allá de Gibraltar llamado la Atlántida cual acabó sumergiéndose, y que los indistintos archipiélagos (Cabo Verde, Madeira, Islas Salvajes, Azores, y Canarias), son los únicos restos que han perdurado. En este término existen detractores que creen que se ha llevado a una mala traducción latina del griego original, y que en vez de Fortunatae Insulae, el término original empleado fue Fortunatorum insulae, traducido por “Islas de los felices (o dichosos) dioses”. El término se relaciona con la mitología griega como el lugar donde las almas puras y virtuosas gozaban del reposo eterno tras la llegada de la muerte: los Campos Elíseos, algo así como el Paraíso, por ello a las Islas Afortunadas se las conoce también con el nombre de Islas de los Bienaventurados.
Hubo otro sabio y militar de origen romano, Plinio el Viejo (n. 23 – m.79), que dejó constancia relatando la existencia de una obra escrita hacia el año 6, por el propio rey de Mauritania Juba II (n.52 a. C. – m. 23 d. C.), sobre una expedición llevada a cabo al archipiélago canario en donde describe además del clima, fauna y flora, algunas de las costumbres de los isleños. Los territorios actuales de Argelia y Marruecos fueron una provincia más del poderoso Imperio Romano de entonces, y Juba II fue el monarca títere criado en Roma que las gobernaba. Estuvo casado con Cleopatra Selena, hija de la famosa egipcia Cleopatra VII y del cónsul Marco Antonio. El destino de los restos mortales tanto de Cleopatra como su amado Marco Antonio es un gran enigma en nuestros días, como lo es la de otro personaje histórico como fue Alejandro Magno, al que se supone que su tumba también se debe hallar en la mítica Alejandría, capital cuna de la cultura en la antigüedad. 


Plinio el Viejo relata que Juba II llegó a Canarias bautizando como Pluvalia a Lanzarote, Capraria a Fuerteventura, Gran Canaria como Canaria, Nivaria a Tenerife, La Palma por el nombre de Ombrios, Lunoia Maior a la isla de La Gomera, y Lunonia Minor, a la isla del Hierro.

Existen unas leyendas sobre que descendientes familiares y de la Corte de la reina Selena fueron desterrados a varias de las islas canarias donde fueron los responsables de enseñar a los aborígenes sus prácticas funerarias. Así como se cree que Selene y su marido el rey Juba llegaron a convertirse en la clase dominante de ambas islas, todo ello se basa en que el estilo de momificación de las momias guanches se aproxima a la cultura egipcia, aunque el proceso de momificación difiere al uso general utilizado por los egipcios.
Se especula que en las islas Canarias prehispánicas convivieran durante varios siglos bereberes y descendientes de los egipcios de Alejandría, procedentes del último reinado del Antiguo Egipto, Cleopatra, llegando de forma circunstancial o deportados por los romanos por orden del emperador Calígula (n.12 – m.41), ante el temor del apoyo al rey Ptolomeo de Mauritania, hijo de Selene (única hija del difunto cónsul Marco Antonio), y Juba II, y que pudieran llevar a cabo una revuelta. Finalmente el rey Ptolomeo de Mauritania fue muerto por orden del controvertido césar Calígula tras visitar Roma hacia el año 40.
Que en época del Imperio Romano se conociera la existencia de Canarias no es una novedad, ya el geógrafo Pomponio Mela que falleció en torno al año 45 y fue contemporáneo de los emperadores Calígula y posteriormente Claudio, las situó en su famoso mapamundi, con recopilación de descripciones de islas como las de Cabo Verde y Canarias, en donde relata además el periplo del viaje de una flota del cartaginés Hannón, entre los años 470 a. C. Se cree que el propio general hispano Quinto Sertorio (122/3 a. C. -72 a. C.), conocía la existencia de las islas Canarias (donde ya había estado), según relatos del historiador-filósofo Plutarco, que le comentó su interés por llegar a ellas como lugar de retiro, sitiado como estaba por la guerra Civil que sabía que pronto llegaría su fin.

Los nativos canarios de la distintas islas que conforman el archipiélago canario parece ser que tenían un mismo lenguaje, aunque por el aislamiento isleño del irremediable paso del tiempo, en cada isla se desarrolló significativas diferencias culturales. El idioma nativo con los oriundos dialectos entre islas una vez termina la conquista y fueron los aborígenes cristianizados, cayó en desuso, y al ser de tradición oral, pronto acabó en el olvido. Debían conocer la navegación, pero no el metal, o al menos se vieron privado de emplearlo al no haberlo en las islas. Por lo tanto su estilo de vida era neolítico con trabajos en piedra muy evolucionados, dedicados a una economía ganadera, agrícola, y pesquera.
De la actividad ganadera de cabras, ovejas, y cerdos (existe debate si existió el cerdo negro canario en todas la islas, o fue introducido), se obtenía carne, pieles, agujas y anzuelos, además de la leche de las cabras y ovejas para hacer quesos y mantequilla. Los aborígenes tenían tradición pastoril de la trashumancia, es decir, trasladar los rebaños a las cumbres de las islas en verano en busca de pastos, moviéndose por senderos establecidos entre las costas y medianías.


La agricultura fue un pilar muy importante basada en el cultivo principalmente de cebada, trigo, y millo. Se tostaba en recipientes de barro amplios y a posteriori era molido usando un molino de piedra, resultando una harina que se podía mezclar con cualquier líquido, llamado gofio. Los cereales excedentes se almacenaban para las épocas de escases estacionales, en graneros colectivos, silos, llamados cenobios. Uno de los más conocidos de Gran Canaria es el llamado Cenobio de Valerón ubicado en el municipio de Sta. María de Guía.
La ropa era confeccionada básicamente con cuero animal de cabra u oveja (las ovejas canarias eran de la raza africana que carecía de lana), y que podían complementar con añadidos vegetales tales como hojas de palmera, juncos, etc. Empleaban adornos personales también basados en vegetales imprimiéndose pinturas de uso corporal, así como collares usando por ejemplo, conchas.
Las armas eran fabricadas obviamente al desconocer el metal, con piedra pulida a modo de cuchillos o usada por ejemplo en hondas, o bien con la madera empleada como jabalinas, o diversas modalidades de garrote.
La sociedad de las dos islas principales fue más avanzada en estratos sociales que la de las restantes islas. Era jerárquica, y en lo máximo de la cúspide se encontraba el Guanarteme, monarca de Gran Canaria, o el Mencey, correspondiente a Tenerife, cual muchas veces se vieron envueltos en guerras civiles intestinas por la sucesión. Las islas tuvieron en diferentes etapas en el tiempo, múltiples divisiones territoriales con diferentes números de reinos. En tiempos de la conquista hispánica las diferentes islas se dividían en los siguientes reinos:

· Gran Canaria se dividía en dos reinos principales, al Norte y Sur de la isla, con Agaldar y Telde.
· Tenerife contaba con 9 reinos: Abona, Adeje, Anaga, Daute, Güimar, Icod, Tegueste, Tacoronte y Taoro.
· La Palma tuvo 11 reinos.
· La Gomera llegó a tener 4 reinos.
· El Hierro, sólo un reino.
· Lanzarote, un único reino.
· Fuerteventura, con dos reinos.

Existe consenso entre los historiadores en afirmar que la sociedad más evolucionada correspondía a la de la isla de Gran Canaria con diferentes estructuras jerárquicas entre la nobleza (únicos autorizados a llevar el pelo largo y barba), y el pueblo llano. Los llamados Gayres eran nobles con la función de generales o capitanes. El lugar donde concertaban las asambleas y reuniones de estado era denominado Sabor (Gran Canaria), o Tagoror (Tenerife). El Faycan era el consejero máximo del poder religioso muy presente en sus vidas cuales se apoyaban de los llamados Guayafaycanes; encargados de administrar justicia, y los Farayahucanes; ayudantes para el ámbito militar. También existían unas mujeres mediadoras entre lo terrenal y lo divino, llamadas Maguas o maguadas.
En Tenerife se caracterizó socialmente por tener tres clases jerárquicas:

· Achimencey: Fue la noblezas de más alta alcurnia denominada ‘Gente del Rey’. En la cúspide se hallaba el rey cual portaba como máxima autoridad, un bastón de mando fabricado en tea, sabina, o barbusano pulido, llamado añepa. Sus capitanes o generales se denominaban Sigoñe.
· Guadameñe: Sumo sacerdote asesores personales del Mencey. Junto a ellos estaban las Maguadas o Arimaguadas, con la misma función que en las mujeres místicas de Gran Canaria. Existieron otros tipos de brujos como los kankus con la capacidad de invocar a los espíritus ancestrales. Por debajo de la casta se hallaban los sacerdotes Samaranes, o Samaras (mujeres sacerdotisas), que asesoraban a los iniciados jóvenes guerreros y nobles, así como de pequeños rituales domésticos. También se cuenta de que existió una clase especial de sacerdotes, pero de la que existe escasa información, versados en astronomía, denominados Babilones. A ellos se les atribuye ser los artífices de erigir los lugares sagrados.
· Achiciquitza: Fueron el resto de la nobleza en general propietarios de bienes y ganado.
· Achicaxna: Plebeyos, denominada a la gente llana que carecen de bienes y ganado.

Su sistema de leyes difería así mismo de unas islas a otras:
· Para los delitos mayores en Fuerteventura a un homicida se lo llevaba a la costa, se colocaba su cabeza en una laja, y era machacaban con otra gran piedra hasta provocar su muerte. Su familia recibía su parte de castigo con el desprecio de la comunidad, y según la gravedad y la saña con que consumió el delito, podían ser obligados al destierro.
· En Gran Canaria para los asesinos y ladrones existían incluso cárceles habilitadas para ello. La condena para el asesino era también la muerte.
· En Tenerife existían también lugares de cautiverio para los reos, pero no se constata de que existiera la pena de muerte. Esa benevolencia quedó demostrada contra los propios conquistadores capturados que no se los ejecutaban, sino pasaban a modo de esclavos sirviendo de carnicero de la comunidad. Con los criminales o ladrones se solían castigar con un severo castigo físico a base de golpes de vara, el destierro, además según el caso, a indemnizaciones a la víctima, o a la familia que tenía a su cargo. A destacar que tenían una legislación de protección para el honor de la mujer.
· En las restantes islas se pagaba el crimen con una condena a muerte, pero en cuanto al robo en la isla de El Hierro se sacaba un ojo al culpable, si reincidía se le sacaba el otro. Mientras que en La Palma el robo podía ser bien visto si se realizaba con cierta habilidad.

Según la crónica del conquistador Antonio Cedeño -llegado con Juan Rejón en 1478 a Gran Canaria, y que muere en La Batalla de la Laguna durante la Conquista de Tenerife en 1495-, los antiguos canarios establecían que el año se componía de 12 meses. Usaban un calendario solar similar al de los egipcios, reconociendo la llegada de las diferentes estaciones o equinoccios, que marcaban el comienzo de las labores agrícolas. Se ayudaban de monolitos con unos determinados marcadores, para una determinación astronómica precisa, que se mezclaba con sus tradiciones religiosas. La semana comprendía 7 soles, y cada paso de 4 meses lo denominaban ‘achano’. Otras fuentes señalan que empleaban también conjuntamente, un calendario lunar. Con cada equinoccio hacían fiestas con una duración de 9 días continuados, y las rencillas o disputas rituales entre clanes, quedaban en suspenso. Diversas fuentes señalan que La fiesta de la cosecha (El Beñesmer), se celebraba a principios de agosto, y su día más grande era el día 15, fecha que guarda sincretismo con la celebración de la festividad de la Virgen de la Candelaria. Durante las fiestas se hacían grandes comidas públicas, juegos de lucha canaria, desafíos con el palo, tolete, lanzamientos y levantamientos de piedras, etc.
En el terreno medicinal se basaba en el chamanismo con remedios de cataplasmas o los recursos medicinales de ciertas plantas, también eran capaces de hacer pequeñas incisiones craneales llamadas trepanaciones para aliviar males como convulsiones, dolores intensos de cabeza, etc.
La religión, animista, estaba muy presente en sus vidas, creencia en dioses que regían la naturaleza con moradas como lugares sagrados, aunque destacando sobre todos ellos, un dios supremo llamado (según en qué isla), Achaman, Acorán, Abora, Althos… El sol, como astro principal, lo veneraban denominándolo Magec, y la luna, el dios Achuguayo. Los dioses generalmente tenían su pareja femenina al que veneraban las mujeres. Entre ellas destacó una de las diosas más veneradas de Tenerife, Chaxiraxi, la diosa que sostiene (o espíritu) del Universo, identificada también con la Luna y la fertilidad, y que posteriormente guardó sincretismo con la Virgen de Candelaria.
Las montañas más altas y escarpadas las identificaban como las moradas de los dioses, así lo fueron por ejemplo lugares como el Roque Bentayga en Gran Canaria, el Teide en Tenerife, la Montaña de Tindaya en Fuerteventura, y el Roque Idafe en La Palma. A ellas acudían en momentos ceremoniales y practicaban huecos llamados almogaren, donde hacían rituales invocando a los dioses, como la de arrojar leche de cabra u oveja, regando los riscos, que se combinaba con otra serie de rituales para en los periodos secos aumentar la lluvia, y con ello la prosperidad de las cosechas.


Creían además en la fuerza de los espíritus y eran frecuentes las ofrendas con sacrificios. Los enterramientos solían ser en cuevas o túmulos colectivos. En Tenerife pero también en el resto de las islas, fue de usual práctica la momificación es especial para la nobleza de alta alcurnia, que consistía en después de extraer las vísceras para evitar la corrupción, lavarlo y secarlo al sol, rellenar el cuerpo de sustancias naturales como la manteca y plantas como el brezo o diferentes plantas aromáticas para ayudar en su conservación (Llamado proceso de Mirlado). Posteriormente se envolvía en pieles de cabra fuertemente atado con tiras de cuero, siendo cosida y marcada. La práctica de la momificación se la relaciona con la desarrollada por la cultura del Antiguo Egipto. 



La momia mejor conservada se halla desde el año 2015 en el Museo Arqueológico Nacional (MAN), situado en Madrid. Recuperada del barranco de Herques (sureste de Tenerife), data de aproximadamente 850 años. Los restos, destacando su abundante cabello negro, corresponden a un varón guanche con una edad entre 35-40 años, y de 1,60 ms, que se estima murió entre los años 1154-60. Seguramente fue un personaje de buena posición debido al análisis de sus manos que prueba que no tuvo trabajos rudos, además de su sana dentadura, conservada toda en excelente estado, que delata que no tuvo caries ni pronunciados desgastes, indicativo de una correcta alimentación. Fue hallada hacia el año 1776, y enviada a la Corte del entonces monarca Carlos III para el Real Gabinete de Historia Nacional, expuesta a la sociedad madrileña para mostrar la peculiar habilidad indígena de preservar sus cadáveres. La momia conserva las vísceras e incluso el cerebro, y sorprendió el hecho de que no emplearan la momificación del mirlado extrayéndolas todas, que era lo habitual en la momificación canaria. 


Existen otras tres momias de parecida datación todas halladas en Tenerife: Una datada también aprox. de 850 años que fue hallada en el barranco de Guayonje (Tacoronte), otra que corresponde a un varón hallado en La Orotava (940 años), y una momia femenina hallada en Güimar datada de unos 830 años llamada NEC 2. Pero la momia más antigua que se conoce es la hallada en el barranco del Infierno (Adeje), es la de un varón que probablemente murió a finales del siglo III.
En la isla de La Palma se han constatado en diferentes yacimientos, que los auaritas practicaban la cremación en los rituales funerarios, y se cree que también llegaron a practicar la momificación. Rendían culto a sus principales dioses benefactores, el Sol y la Luna, en torno a pirámides que construían con piedras sueltas, y en otros espacios naturales que ellos consideraban divinos como el Roque de Idafe (localizado en La Caldera de Taburiente).
En Gran Canaria es donde se ha hallado más talismanes o amuletos, con diferentes ídolos como el de Tara que se cree que es una idealidad femenina hacia la fecundidad, así como las llamadas pintaderas hechas de barro a modo de sellos de relieves geométricos, que se creen empleaban empleados para tatuar tanto corporalmente como para señalar propiedades.
Destaca ciertas creencias aborígenes sobre demonios bajo la forma de enormes perros negros, y que en realidad no es sólo autóctona canaria ya que en diversas regiones de España también existen leyendas semejantes y guarda relación con las de los chupacabras. Tenían formas como de osos destacando unos ojos rojos brillantes malévolos y moraban en los profundos barrancos así como algunas crónicas aludían a que salían del mar para cobrarse alguna víctima sea humana o de ganado. Se sabe que hacían sacrificios con ofrendas de algún animal o comida, para contener sus ataques. Se cree que muchas figurillas encontradas en barro eran representaciones, tótem, de estos seres, que servían como para culto de adoración. En Gran Canaria eran conocidos como Tibicenas, en Tenerife Guacanchas, y en La Palma y en La Gomera tienen cierta semejanza; al llamarlos Haguanran o Hirguan, que iban unidos a otros espíritus menores malignos al que los denominaban Iruene.


En cierto modo su forma perruna guarda relación con el dios egipcio del inframundo, de la muerte, Anubis, que se representaba con cabeza de perro negro, o chacal.
También en las dos principales islas, aunque en mayor medida en Gran Canaria, la cultura religiosa toma más forma rememorando al Antiguo Egipto con el uso de los embalsamientos y momificaciones a cadáveres de mayor estatuto social.
La importancia de la cultura amazigh canaria y sus montañas sagradas, que unifica astronomía con religión, es tal que han sido declaradas el 7 de julio del 2019 de paisaje cultural y patrimonio de la humanidad por la Organización de la ONU, para la Educación, la Ciencia, y la Cultura (UNESCO), quedando recogidas dentro del catálogo cultural del mundo: tanto el yacimiento arqueológico de Risco caído, ubicado por las cercanías de la Presa de los Pérez, descubierto por el arqueólogo Julio Cuenca en 1996, como las Montañas Sagradas de Gran Canaria, que incluyen la Caldera de Tejeda, Juncalillo, y parte de los municipios de Artenara y Agaete. Salpicadas de cuevas, necrópolis, graneros, etc., así como las rutas de la ancestral trashumancia: son un ejemplo único de cómo fue el hábitat de los indígenas canarios, su alto nivel organizativo, y de su adaptación a los recursos isleños. Lamentablemente el terrible incendio sucedido apenas un mes después, afectó gravemente a este enclave.
Con éste último reconocimiento son 5 los bienes de la UNESCO que se han concedido a Canarias, entre ellos en la Gomera al Parque Nacional de Garajonay (concedido en 1986); al municipio tinerfeño de San Cristóbal de la Laguna (concedido en 1999); al Parque Nacional del Teide (otorgado en el 2007); y al Silbo Gomero (inscrito como idioma Patrimonio de la Humanidad en el 2009).

viernes, 5 de diciembre de 2008

El yacimiento de Atapuerca. El Homo Antecessor, y el Homo Heidelbergensis



Eudald Carbonell -historiador, antropólogo, arqueólogo, paleontólogo, geólogo, y especialista en el periodo del Cuaternario-, anuncia en 1997, que tras un riguroso análisis y estudio de unos restos fósiles, hallarse ante una nueva especie humana que habitó la Península Ibérica de hace aproximadamente un 1.000.000 años, a la que se denomina Homo Antecessor. El homínido fue descubierto en el conjunto de yacimientos de La Sierra de Atapuerca, situado en un montículo montañoso en la provincia de Burgos, y que ocupa un espacio de 13 km de largo por 5 km de ancho, entre la cumbre de San Vicente y Matagrande.



El descubrimiento de esta nueva especie humana en la sierra burgalesa de Atapuerca fue por la paleantropóloga Aurora Martín, dentro del yacimiento Gran Dolina. El fósil se encontró en perfecto estado de conservación, aunque muy desfragmentado. El homínido (muy similar al hombre moderno pero con un cerebro más pequeño), es el considerado más antiguo de Europa. Presentaba los cortes y desmembración típica de los animales que se cazaban y de cuales se alimentaban, lo cual dio pié a pensar que estos homínidos practicaban el canibalismo.


A partir de la reciente reconstrucción completa, empleando la tecnología 3 D, se puede añadir que era diestro, particularidad muy importante y que es clave para diferenciarnos de los primates. Su constitución física era muy semejante a la de nosotros, y parece probable que desconocieran el fuego. Pero era muy hábil en desarrollar utensilios a modo de herramienta de piedra y excelente cazador.

El nombre de Antecessor, procede de como los antiguos romanos llamaban a los exploradores que las legiones mandaban previamente a recorrer los territorios antes que llegara el ejército a iniciar la  conquista. Según los informes, preparaban la mejor estrategia de ataque.



Además el equipo del Proyecto Atapuerca dirigidas por Eduarld Carbonell, Juan Luís Arsuaga, y José María Bermúdez de Castro, han hallado otras dos especies de homínidos: 
El homo Heidelbergensis, en 1998, -llamado así porque los primeros fósiles se encontraron cerca de la localidad de Heidelberg en Alemania-, también a la especie se la denomina Goliat,  debido a su constitución robusta y alta, de cráneos aplanados con mandíbulas salientes y narizudos. Estos homínidos se separaron del linaje de los Neandertales, y de los Homo Sapiens, cual también se ha encontrado de esta especie numerosos fósiles. Algunos investigadores sugieren que los Homo Antecessor y los Homo Heidelbergensis, en realidad son la misma especie.
También se ha hallado una nueva especie de oso de las cavernas denominado Ursus Dolinensis.


A mediados del 2013 se ha descubierto restos de un cráneo, y el vestigio más antiguo del yacimiento, un cuchillo de sílex que data aproximadamente de 1,4 millones de años, que sugiere que los antiguos habitantes de Atapuerca, no descienden de los neandertales que poblaban Europa, sino de un eslabón evolutivo llamado los Denisovanos con una antigüedad estimada entre un millón de años. Esta especie que convivió junto a Neandertales, y Homo Sapiens era también muy similar a los Neandertales, considerada como un híbrido entre ambas, y perteneciente al sureste asiático. A finales del 2013 se descubre el ADN humano más antiguo, en un fémur datado en 400.000 años de la época del Pleistoceno Medio, perteneciente a un 98% de esta especie, siendo hasta ahora considerado el más antiguo encontrado por un paleontólogo, lo que constata que estos homínidos estaban más presentes en el planeta de lo que se creía hasta ahora.

jueves, 13 de noviembre de 2008

El Inframundo de los Maya (Xibalbá), y las pirámides de Nicaragua.


Hacia el año 2002 saltó la noticia que en la zona conocida como Kukra Hill, a unos 650 km en plena selva caribeña al sureste de la capital de Nicaragua, Managua, se localizaron tres grandes construcciones tipo plataformas de unos 8 metros de altura, similares a las pirámides egipcias, con una antigüedad estimada de unos 2.000 años.
Hasta fecha de hoy todavía no se sabe si las estructuras -la mayor mide unos 100 metros cuadrados-, servían a la civilización de entonces de vivienda o templos. También continúa en secreto, o se ignora, lo que hay o se almacena en el interior de cada base. 
Otras Pirámides nicaragüenses han sido localizadas hacia el 2008 en la zona de Garrobo Grande, ubicadas en La Gateada, Chontales, a unos 150 kilómetros al noreste de la capital.


En cuanto a la cultura de los Maya (cultura dominante junto a la azteca), la antigua civilización mesoamericana de época precolombina, que se estableció desde la mitad meridional de México abarcando gran parte de Centroamérica incluyendo Costa Rica, un arqueólogo mexicano de la Universidad de Yucatán, Guillermo De Anda, encontró una red de cuevas por donde muy probablemente los mayas, basándose en material histórico y los hallazgos de huesos de jaguares y gran cantidad de murciélagos, escenificaran el mítico viaje a Xibalbá: Símbolo de la dualidad, de la vida y la muerte, al que sólo los elegidos por los dioses podían entrar.


A través de los viejos archivos de la Inquisición Española, recopilando los testimonios de los indios torturados para que revelaran los lugares de ceremonias, y usando de referencia los lugares que se repetían en estos. Investigaron nombres de cuevas por las mismas zonas mencionadas y los nombres similares a los ambiguos o todavía existentes, llegan a localizar y conectar una serie de cavernas sagradas de entradas estrechas, escarpadas, repletas de invertebrados tales como sapos, arañas, etc, y resbaladizas por las raíces de los árboles. Continuando la ruta se encontraron ante un sendero de unos 100 metros con numerosas cámaras, escaleras, y un lago subterráneo con un templo sumergido lleno de cráneos y reliquias de cerámicas mayas. El camino que avanza hacia el oeste -en la dirección que según menciona los textos se encuentra el más allá-, se ha hallado lo que parece un cruce de caminos con alguna difusa leyenda en ella que se halla pendiente de descifrar.

En esta red subterránea de pasadizos, cámaras y templos, se van acumulando pruebas de que están ante el Xibalbá, o representación del “Viaje al Inframundo”.
Una prueba más es que en el centro del lago subterráneo el equipo de De Anda, encontraron restos de un altar sumergido con esculturas de “Los dioses de la Muerte Inca”.


No se dice nada si la leyenda encontrada en el cruce de caminos habla de los cuatro colores en la que se divide: Negro, Blanca, Naranja y verde... Pero se menciona que en varias cámaras es imposible moverse sin dañarse por la acumulación de numerosas estalactitas y estalagmitas en paredes y techos, que parece representa textualmente Los cuartos de los puñales.
Abundan los murciélagos como afirman los textos antiguos teniendo que agacharse el visitante para evitar ser atropellado por estos. Y se pasa de unas cámaras calurosas como de otras con una extraña corriente de frío glaciar, tal como dice la leyenda de: Las cámaras de un frío que hace temblar…

Templo de Kukulcán: Pirámide maya situada en el yacimiento de Chichén Itza, Yucatán (México), los vestigios sobre su construcción datan desde el 800 al año 1100. Ha sido considerada patrimonio de la Humanidad, la UNESCO, desde 1988. Desde julio del 2007 es considerada una de las siete maravillas del Mundo.
K'uk'ulkan es una deidad de la mitología mesoamericana con semejanza a una serpiente emplumada relacionada con el viento y el agua, aclamado para el beneficio agrícola.