jueves, 30 de julio de 2009

La mítica noche de San Juán (Solsticio de verano), y el Racho de las Ánimas (Solsticio de invierno)




La noche de San Juan se celebra del 23 al 24 de junio, aunque en realidad la noche más corta del año corresponde al 21 de junio. Es una festividad antaña que en un principio se celebraba el 1 de agosto, memorando la llegada del solsticio de verano cuando el sol alcanza su máxima posición meridional, y cuyo rito consiste en encender una hoguera, pretendiéndose con ello dar más fuerza al sol, que a partir de esos días se van haciendo más cortos hasta la llegada del solsticio de invierno. En otras zonas del Atlántico europeo como Inglaterra, se celebra el 28 de junio, víspera de San Pedro.
En griego a los solsticios se le llamaban 'puertas'. Y se dividen en dos:
- Los Solsticios de verano ocurre cuando el sol alcanza su cenit -el punto más alto-, al mediodía en el Hemisferio Norte, sobre el Trópico de Cancer (Nuestra posición), sucediendo generalmente el 21 ó el 22 de junio, exceptuando cada 4 años en los bisiestos que corresponde al 20 ó 21 de junio. Ello significa que el Hemisferio Norte recibe mayor luz solar que cualquier otro día del año (que no significa que sea más caluroso).
- Los Solsticios de Invierno ocurren el 21 o el 22 de diciembre en el Hemisferio Sur, alcanzando el sol su cenit sobre el Trópico de Capricornio, y corresponde a la noche más larga año.


Hay cantidad innumerable de tradiciones, ritos, hechizos, etc., dependiendo del país o registro cultural.
Los antiguos griegos celebraban una fiesta similar en honor al dios Apolo, que lo celebraban encendiendo enormes hogueras. Con la llegada del Imperio Romano, se la dedicaron a la diosa de la guerra Minerva, que celebraban con fuegos que se debía saltar tres veces sobre las llamas.
Los bereberes de África del Norte lo celebraban el 24 de junio. La llamaban Angara, y hacen hogueras que producen una densa humareda a base de plantas aromáticas, considerándolas protectoras de los campos cultivados. Saltan 7 veces sobre las hogueras. Pasean las ramas encendidas por el interior de las viviendas, y a los enfermos y niños para purificarlos con la intención de ahuyentar sus males.
En la celebración Celta se celebraba el 1º de Mayo, llamada Beltaine (significa Fuego de Bel o Bello fuego), en honor al dios Belenos. Se encendían grandes fuegos que había que saltar con largas pértigas. Los druidas no escatimaban el sacrificar además animales...
La tradición popular cree que a partir de las 12 de la noche el agua se convierte en milagrosa sanando y proporcionando felicidad. Es la hora mágica para pedir con un baño deseos de amor, trabajo y salud...
El baño es preferible hacerlo desnudo tanto en ríos, como mares, o incluso vale el rocío del campo. Otro muy extendido es el de recoger hierbas medicinales y colgarlas en las ventanas para recibir la bendición de San Juan. 



En Canarias la gente se suele reunir generalmente en las playas haciendo fogatas y asaderos con algo de música en ambiente festivo. La gente salta por encima de pequeñas fogatas, y se dan lugar gran variedad de ritos pidiendo deseos a cumplir en ese año... Como la tradición de introducirse al mar desnudo y de espaldas a este, otras de frente a la luna pidiendo deseos... O meterse entre las olas del mar pidiendo tus deseos, para recibir con el poder del mar toda su fuerza.



Otra tradición arcana es la de los Difuntos. Actualmente está muy extendida al Halloween, fiesta anglosajona que se celebra la noche del 31 de noviembre en la víspera del Día de los Difuntos. Esta fiesta de procedencia ancestral es también de origen celta. Popularizada en EEUU por los emigrantes irlandeses en la segunda mitad del siglo XIX, popularizándose hacia 1921 con el primer desfile de Halloween en Minnesota.
En Canarias era usual hasta finales del siglo XIX celebrar la muerte de un niño, comiendo y bailando porque iban al limbo. En Gran Canaria, Lanzarote, y Fuerteventura, todavía se mantiene la tradición de honrar a los difuntos con rezos y cantos por el alma de los muertos que deben esperar en el Purgatorio hasta quedar puras y entrar en el Paraíso, los llamados Ranchos de Animas, o Fiesta de Finaos, y que constituyen una de las manifestaciones más antiguas y singulares del folklore canario.
Surgieron dentro de las cofradías creadas en las ermitas, iglesias, y conventos. Y al principio salían en noviembre y continuaban hasta febrero. En la actualidad ninguno de los ranchos que se mantienen en Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura salen en la noche de los difuntos, todas lo hacen en diciembre.

Tradicionalmente los ranchos recorren las casas de los pueblos, cantando y orando por los difuntos. Recogían ofrendas, en dinero y en alimentos para celebrar misas. Su música es repetitiva con gran influencia árabe debido a que los colonos que importan estas canciones llegan de una España dominada por los árabes, y que una vez terminada la conquista de Canarias residen gran cantidad de ellos sobre todo en las  islas más orientales.
Relacionados con los ranchos estaban los llamados animeros, personas que aseguraban hablar con las ánimas, y así pueden hacerle llegar a los vivos las necesidades, penas o temas pendientes que dejó el difunto. Estos personajes llegaron a convertirse en figuras reconocidas en el ámbito popular. Cuales aseguraban que las almas en pena se les aparecían y les pedían mediar con sus familiares para que les hicieran misas con las que cumplir con alguna promesa dada. En la época de la Inquisición en Tenerife fueron denunciados y procesados a cinco de estos animeros. Y hasta los años 60 del siglo pasado en Gran Canaria permanecían en activo varias de estas personas.


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